21 de febrero 2003 - 00:00

Fuerte suba de las compras a Brasil

En enero, el intercambio comercial entre la Argentina y Brasil tuvo un importante cambio de tendencia. Las exportaciones argentinas a Brasil aumentaron 15% en relación con el mismo mes del año anterior en tanto las exportaciones brasileñas hacia la Argentina lo hicieron en casi 60%, tomando la misma base de comparación.

Si bien enero de 2002 fue un mes atípico, considerándose que fue el primer mes de la desvalorización del peso y con un «corralito» que complicó financieramente a las empresas, lo bueno del cambio de tendencia es que es la primera inflexión desde mayo de 2001. En resumen, es el primer mes en mucho tiempo en que el comercio bilateral creció entre los dos países.

Desde el punto de vista de las exportaciones argentinas a Brasil (el mayor interés para las empresas locales), el motivo del crecimiento se da básicamente por un cambio de las expectativas en torno del gobierno de Lula. Con una orientación económica direccionada a la derecha y con ajustes en sus cuentas públicas más severos que en el gobierno anterior, queda claro para el mercado internacional y el local que el compromiso de una administración austera y que observa el mediano y largo plazo es una realidad.

•Pronósticos

Lula priorizó -y el mercado deseaba eso-un 2003 con dificultades -sobre todo en el ámbito internacional-y crecimiento moderado, pero garantizándose a partir de 2004 un crecimiento continuo y permanente.

Brasil está disminuyendo su necesidad de financiación externa. Para 2003, se proyecta un déficit en cuenta corriente de u$s 5.600 millones, considerando que en 2000 llegó a u$s 24.700 millones. Las exportaciones deben crecer entre 10% y 11%, llegando a u$s 67.700 millones (en 2002 fueron de u$s 60.300 millones).

Mientras, le proyectan importaciones por valor de u$s 48.900 millones (contra u$s 47.830 millones en 2002) con un aumento de poco más de 2%.

En vista de estos dos indicadores,
la Argentina debe trabajar para ganar más mercado. Brasil va a trabajar activamente en el aumento de sus exportaciones y los insumos industriales argentinos tienen un potencial de demanda importante. Respecto de las importaciones, la Argentina puede aumentar la proporción de participación para llegar al 13% que tuvo en el pasado. Esto generaría importaciones brasileñas por aproximadamente u$s 6.000 millones, lo que representaría más de u$s 1.000 millones de incremento respecto de 2002.

En el mercado de cambios, las proyecciones de los analistas estiman un dólar de entre R$ 3,25 y R$ 3,35 a fines de 2003, en tanto sitúan el riesgo-país por debajo de los 1.000 puntos (sobre los 800 para ser más exactos).

El salario mínimo debe ser aumentado a R$ 234, lo que, si bien lo deja por debajo de las promesas electorales del PT (R$ 240 en el primer año de gobierno), permite que aumente el ingreso real del trabajador, considerando que la suba de 17% (el salario mínimo está en estos momentos a R$ 200) es superior a la inflación de 2002. Estos R$ 34 por mes, por trabajador, generarán un aumento de demanda, fundamentalmente en productos de la canasta familiar -conocida en Brasil como cesta básicalo que puede permitir un aumento en la exportación de estos productos desde la Argentina.

En lo que a tasa de interés se refiere, considerando una proyección de inflación de entre 10% y 13% anual, se especula que la tasa SELIC -referencia del mercado, ya que marca el interés al que el gobierno toma dinero-deba bajar en tanto se disipe el riesgo del aumento de inflación observado sobre final del año pasado y se concluya el aspecto bélico entre EE.UU. e Irak.

La población está optimista en relación con los primeros días del gobierno de Lula y esto puede suponer que la economía no decrecerá. Las proyecciones de crecimiento
del PBI se sitúan entre 2% y 2,8% pero, salvo que se trate de empresas multinacionales o exportadores de commodities, este dato es irrelevante para las PyMEs, considerando el tamaño del mercado brasileño.

La Bolsa de Mercaderías y Futuros de SP -BM&F- está trabajando en un proyecto que permitiría el pago de exportaciones entre la Argentina y Brasil en moneda local (pesos y reales). El fin buscado es que se permita que el importador haga de cuenta que está comprando el producto localmente, pagándolo sin que importe la fluctuación de la tasa de cambio del dólar. Una opción sería por medio de una cesta de monedas donde el real (en la Argentina) y el peso (en Brasil) posean un porcentaje mayor que el euro y/o el dólar. Otro camino en análisis es mediante la creación de una cámara de registro, compensación y liquidación de cambios, que haría el clearing de las operaciones entre la Argentina y Brasil.

Aún hay mucho camino por recorrer pero, en caso de poder ponerse este mecanismo en práctica, las exportaciones de la Argentina a Brasil y viceversa podrán llegar en corto plazo a los niveles de 1997 y 1998, considerados los mejores para el comercio bilateral.

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