El lanzamiento del proyecto de George W. Bush para recuperar la confianza de los inversores de poco sirvió ayer para revertir la tendencia negativa que opera en Wall Street: el Dow Jones perdió casi 2%, al igual que el NASDAQ, que mide la evolución de los papeles tecnológicos. Siempre considerado uno de los mercados más confiables del mundo, la Bolsa de Nueva York sigue atravesando dificultades, arrastrando al resto de las plazas mundiales tras los últimos escándalos financieros conocidos, como los de Enron, Xerox, WorldCom y Merck.
La mayoría de las Bolsas del mundo está dejando un sabor amargo para los inversores en lo que va del año. Ayer hubo fuertes bajas en Wall Street (-2%) y en todas los mercados europeos, acentuando el mal comportamiento en lo que va de 2002. Teniendo en cuenta las cinco principales plazas bursátiles y los mercados de las tres mayores economías de Latinoamérica se observa un claro predominio de signos negativos con tan solo una excepción: la Argentina. Claro, sólo si se la mide en pesos.
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La Bolsa local sobresale del resto con un alza de 36,13% en lo que va de 2002 que se explica por la maxidevaluación que experimentó el peso. Si esta cifra se considera en dólares la realidad marca que el Merval sufrió nada menos que una caída de 62,18% hasta el momento, superando a cualquier otro descenso alrededor del mundo.
Claramente, la pobre performance bursátil global tiene epicentro en Wall Street. El Dow Jones cayó en lo que va del año 9,23%, mientras que su par tecnológico, el NASDAQ, encabeza los retrocesos con una fuerte baja de 29,23%. Esto estaría anticipando otro año negro para la denominada «nueva economía» a menos que se produzcan cambios radicales de aquí en más.
Entre los principales factores que mantienen atado un eventual despegue bursátil en los Estados Unidos está la vacilante recuperación de la mayor economía del mundo, inclusive por las medidas tomadas por la Reserva Federal, que mantiene las tasas a 1,75%, su nivel más bajo en 40 años. A ello se le debe sumar el impacto de los atentados terroristas del año pasado, que sembraron temor entre los inversores a tomar posiciones en determinadas áreas comerciales (aerolíneas, turismo, seguros, etc.) que aun hoy no se recuperaron por completo. Pero sin dudas el aspecto que ahora más preocupa a los operadores es la contabilidad de las empresas, particularmente tras los escándalos de renombradas firmas como Enron, WorldCom, Global Crossing, Xerox, Tyco y más recientemente la farmacéutica Merck.
En este sentido, el presidente estadounidense, George W. Bush, ofreció un discurso ayer asegurando que endure-cerá las penas para las compañías que incurran en fraudes contables. (ver página 11). Bush llamó a crear una «nueva ética empresarial», pero sus palabras fueron recibidas con escepticismo por los inversores que se tradujo en caídas de 1,93% y 1,74% en el Dow Jones y el NASDAQ, respectivamente.
Los inversores parecen no tener hoy opciones donde colocar su dinero. Los bonos del Tesoro estadounidense -la inversión más segura para los ahorristas-tampoco se perfilan como una alternativa demasiado atractiva. La serie a 30 años rinde tan sólo 5,41% anual, un punto y medio menos que un año atrás.
Pero la situación de los mercados estadounidenses no difiere demasiado de lo que acontece en el resto de las plazas bursátiles de las economías más desarrolladas del mundo. La Bolsa de Londres ya lleva perdido 12,92% durante 2002, y nadie desconoce que su suerte está atada en gran medida a lo que ocurra en NuevaYork. Francfort, París y Milán ofrecen panoramas similares, mientras en el caso de la Bolsa de Madrid se le deben sumar los coletazos de la crisis en la Argentina (a través de compañías como Repsol YPF, Telefónica y los bancos SCH y BBVA) y ahora también brasileña.
Sólo la Bolsa de Tokio logra mantener una leve ventaja de 3,96% en la primera mitad del año, pero no es un mercado que atraiga a los medianos inversores.
En tanto, entre los mercados de la región se destaca la debacle que sufrió en el último mes y medio Brasil. La Bolsa de San Pablo mantiene un saldo negativo durante 2002 de nada menos que 21% en reales y 35% en dólares, mientras que el riesgopaís y el dólar continúan marcando récords. La principal preocupación de los operadores reside en el liderazgo del candidato de izquierda, Luiz Inácio Lula Da Silva, en las encuestas para las elecciones presidenciales de octubre próximo. Ello sumado a la abultada deuda brasileña de corto plazo y la posibilidad de que se intensifique el contagio de la crisis argentina.
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