Sería inminente la compra de AIRG (ex LAPA) por Southern Winds (SW). La empresa que comanda Juan Maggio se quedaría con la aerolínea de Eduardo Eurnekian en condiciones que todavía -al menos hasta anoche a última hora- seguían discutiendo ejecutivos de ambas empresas, pero que incluirían el ingreso a la nueva estructura de otros socios minoritarios. De todos modos, el acuerdo ya estaría en sus tramos finales y sería anunciado la semana próxima. SW tiene como accionistas a ambos protagonistas de la operación: Maggio con 70% y Eurnekian con 30%. De acuerdo con versiones del mercado, el socio principal de Aeropuertos Argentina 2000 habría decidido salir del negocio aerocomercial, y le habría acercado la propuesta de venta a su socio en SW. Lo que está en discusión son los términos de la transacción.
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La especie indica que Eurnekian le habría pedido a Maggio los u$s 30 millones que en su momento habría aportado a SW, a cambio de lo cual entregaría su propia aerolínea. Pero Maggio habría contraofertado acercando nuevos accionistas que aportarían fondos frescos para hacer viable la operación de la aerolínea fusionada.
La crítica situación que atraviesa el mercado de cabotaje -con costos en dólares y tarifas pesificadas- ha provocado el achicamiento de las flotas de ambas aerolíneas, que padecen un agravamiento de sus déficit operativos. Según fuentes del mercado, AIRG estaría perdiendo cerca de u$s 5 millones mensuales, una sangría que esperan parar con la fusión con SW.
La flota de la empresa de Eurnekian, luego de la devolución de las aeronaves más nuevas y su reemplazo por otras anteriores, está conformada por cinco Boeing 737-200. Southern Winds, por su parte, y luego de la devolución de dos máquinas turbohélice Dash de 37 plazas, cuenta con un Boeing 737-200 recién arribado al país (alquilado en Chile), seis Bombardier de 70 plazas y otros cuatro Dash. Explicaban la semana pasada en SW que el retorno de los aparatos más chicos obedece justamente a que las rutas más cortas son las que más sufrieron la recesión, y por eso incorporan una máquina más grande.
En tanto, en Ezeiza aguardan los dos Boeing 767 con los que cubrirán las rutas a Miami y Nueva York, con la esperanza de recaudar dólares y salir del «corralito» que les impone ser sólo una empresa de rutas de cabotaje.
Otra de las empresas locales que está padeciendo la crisis es Dinar, que ayer despidió 180 personas en el marco del procedimiento de crisis. Este fin de semana la aerolínea de la familia Desimone volverá a operar con sus dos DC-9 propios, luego de diez días de hacerlo con dos Boeing 737-200 alquilados, en virtud de que sus aparatos no estaban asegurados por una deuda pendiente con la reaseguradora del exterior. De acuerdo con fuentes de la empresa, esa deuda se pagó y los aviones volvieron a quedar en condiciones de volar.
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