Cierta desilusión generó ayer entre los trabajadores en relación de dependencia, y fundamentalmente entre los autónomos, la concreción de la reducción en la presión del Impuesto a las Ganancias. Ayer, y ya con los cálculos exactos sobre lo que efectivamente aumentarán los ingresos de los empleados de más e 1.500 pesos mensuales, se percibía la sensación de que el verdadero incremento será mucho menor que lo esperado y que aún se está lejos de la situación de diciembre del '99, cuando José Luis Machinea, en el mejor momento de la Alianza, decidió que aumentar este impuesto ayudaría a reactivar la economía.
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Ayer fue un día de consultas cruzadas en la mayoría de las grandes y medianas empresas del país, especialmente dentro de las oficinas contables y en las empresas consultoras y auditoras que atienden mensualmente a las principales compañías que operan en el país. Las preguntas se concentraban esencialmente en saber cuánto será efectivamente lo que se percibirá de más desde los salarios de julio, que se liquidarán en agosto, y el acumulado entre enero y junio. Los contadores internos y externos de las empresas, ya con la Resolución General 1.035 de la AFIP, que reglamenta la rebaja en la mano, comenzaron a efectuar los cálculos exactos con las nuevas deducciones del impuesto. La primera conclusión es que los mayores beneficiados serán aproximadamente 15.000 empleados en relación de dependencia, que cobran entre 2.500 y 4.000 pesos en bruto mensuales. Dentro de este grupo, los que más se beneficiarán serán los que tengan ese salario y estén casados y con dos hijos. Luego, los empleados que cobren entre 2.000 y 2.500 pesos y los que perciban más de 4.000 pesos mensuales casi no percibirán cambios en su salario mensual. Incluso se mencionaba ayer que los empleados con salarios superiores a 6.000 pesos en bruto (la porción de la sociedad que más cobra y que no llega a 5% del total de los empleados) casi no percibirán cambios en su ingreso. Incluso cuando la situación sea la de salarios superiores a 8.000 pesos, la diferencia es sólo de centavos.
El caso de los autónomos la situación es aun menos significativa que la de los empleados en relación de dependencia en cuanto al dinero extra que percibirán de ahora en adelante. Los únicos que verdaderamente tendrían un incremento mensual en este caso serían los que facturen entre 2.100 y 3.500 pesos mensuales. Los que estén por encima de este monto casi no tendrán diferencias cuando deban efectivizar sus declaraciones juradas en abril o marzo del próximo año. «En concreto, la mejora que se implementó en Ganancias está aún muy por debajo de la situación de diciembre del '99. El incremento salarial concreto, ahora que están los números finales, es muy poco significativo», aseguraba ayer a este diario Diego Etchepare, director de la consultora Pricewater-house Coopers, que ayer trabajaba a destajo elaborando los nuevos cuadros del impuesto. Según las estimaciones de Etchepare, la mejora sería menor a 50%, lo que psicológicamente «provocaría cierta desilusión ante lo que se anunció en los últimos días».
En sintonía con esta visión se manifestó ayer la editorial Errepar (especializada en publicaciones impositivas), que al analizar los números finales de la reducción del Impuesto a las Ganancias opinó que «la reforma fue parcial» y que «una vez más se crearon falsas expectativas en la opinión pública».
Pesimismo
Por su parte Leonel Massad, también luego de conocer los números finales de la medida, se mostró algo pesimista ante los verdaderos efectos que pueda tener esta reducción en Ganancias. Según el tributarista, la mejora «ojalá sirva, pero es menor a 1% del PBI, lo que no se puede considerar como un shock para fomentar el consumo». Massad aseguró a este diario que según su visión, y si la intención era conseguir un aumento de demanda, «hubiera sido preferible un IVA con un punto menos que llega a todo el mundo y a todos los sectores, aunque el impacto fiscal fuera mayor; o en todo caso implementar las dos cosas al mismo tiempo».
También reconoció ayer la situación el propio secretario de Ingresos Públicos, José María Farré. El funcionario admitió que «la falta de confianza entre los consumidores está perjudicando a la economía» y que «la sensación de estar muy prevenidos nos está perjudicando». Esta situación afectaría la posibilidad que los 170 millones de pesos que se devolverían por Ganancias puedan llegar al consumo.
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