Ganancias récord de bancos en Brasil generan debate
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La deuda global quebró un nuevo récord histórico en marzo y ya supera el 300% del PBI mundial
"La tasa de spread en Brasil está entre las más elevadas del mundo (...) La prueba más cabal de que hay espacio para que se reduzca el spread es que los lucros están aumentando", declaró esta semana el ministro de Finanzas, Guido Mantega, al diario Gazeta Mercantil, un mensaje que ha repetido en sus más recientes entrevistas.
El Banco Central se ha esforzado en reducir la tasa de interés de referencia, actualmente en 14,75% al año (aún considerada entre las más altas del mundo). Pero la tasa media que los bancos cobran a consumidores es de 55,7% anual y 28,8% a empresas, según el INEPAN. Hay tasas muy superiores a 100%.
"La escasez de crédito barato es un problema crónico del sistema financiero brasileño, con consecuencias adversas para el crecimiento y la distribución de renta", reconoce el economista jefe de la Federación Brasileña de Bancos (Febraban), Roberto Troster.
Los bancos se justifican asegurando que cargan con los altos costos de un sistema judicial poco ágil contra la insolvencia, la obligación de mantener en el Banco Central 45% de los depósitos en dinero y numerosos impuestos.
"Los intereses a los consumidores y empresas caerán después de una flexibilización de los depósitos obligatorios", afirmó el presidente de la Febraban, Marcio Artur Laurelli Cypriano, en nota pública en la que reclamó una reducción de impuestos. El ministro no se ha mostrado favorable al pedido.
El tema llegó a la campaña para las elecciones de octubre, en la que no hay candidato que no reclame la reducción de los intereses, incluidos el presidente Lula, favorito a la reelección, y su principal rival, el socialdemócrata Geraldo Alckmin, aunque ninguno propone medidas radicales.
Quien sí lo ha hecho es la tercera candidata en disputa, la socialista Heloisa Helena, quien propone bajar de inmediato la tasa básica de interés y advirtió que si llega a la presidencia quienes tendrán algo que perder serán los banqueros.
El pulso del gobierno para arrancarle una reducción del spread al sector bancario comenzó a las puertas de las presidenciales de 2002, después de que Lula, acompañado de su entonces asesor económico Mantega, se acercara a los sectores económicos prometiéndoles dejar de lado su pasado radical.



