Montevideo (de nuestra agencia) - Los problemas de liquidez que enfrenta el Estado uruguayo y la suba del déficit fiscal, en especial por el impacto negativo del feriado bancario en la recaudación impositiva, no afectarán el pago de la deuda externa, dijo el presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Julio De Brun.
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En agosto se observaron un crecimiento en el nivel de reservas y una mejora en los depósitos de los bancos privados en el BCU, lo que indica un comportamiento «mejor de lo esperado», señaló De Brun.
A comienzos de esta semana, el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, anunció que en setiembre el Estado pagará solamente salarios y jubilaciones, y el resto de los pagos dependerá de «cómo nos vaya en la recaudación». El ministro dijo también que «el Estado ha cobrado menos de lo que pensaba» cobrar por el feriado bancario de comienzos de agosto y que «lo primero es cumplir con jubilaciones y sueldos».
La recaudación del gobierno central mostró una fuerte caída durante julio, en que los ingresos cayeron 13% medidos en moneda nacional, lo que llevó a una baja en la recaudación fiscal de 4% en todo el ejercicio. El problema persistió en agosto. Las dificultades surgidas en la recaudación y el elevado déficit que persiste en las cuentas públicas fiscal preocupan al sector financiero por el cumplimiento de los pagos de la deuda externa. El presidente del BCU, Julio De Brun, en declaraciones al semanario «Búsqueda», precisó, sin embargo, que «se tiene tranquilidad en que la deuda pública es sostenible a largo plazo» y que «hay problemas de liquidez». Agregó que tras el ajuste previsto para 2003, esas dificultades se superarán.
• Vencimientos
En Uruguay hay vencimientos de deuda por u$s 500 millones en 2002 y u$s 1.200 millones en 2003 y se prevé para este año un déficit fiscal de 3,4% del PBI todo lo que se deberá cubrir con reservas y recursos de los organismos internacionales. Se recibirán fondos de los organismos financieros internacionales por u$s 3.000 millones, que le permiten atender todas sus necesidades de financiamiento por 2002 y 2003 para hacer frente a los vencimientos de deuda y déficit fiscal. Pero en la medida que se incremente el déficit en las cuentas públicas, ese panorama se complica. A fines de julio, Uruguay logró un nuevo acuerdo con el FMI que le permitió acceder a un financiamiento adicional de u$s 1.500 para integrar un Fondo para el Fortalecimiento del Sistema Bancario (FFSB) y con ello asistir a bancos en dificultades por los retiros de los ahorristas.
En el programa que acompaña la carta de intención, que ahora tendrá revisiones mensuales y no trimestrales, se proyecta una mejora en las cuentas públicas con una reducción del déficit, que se prevé baje a 3,4% este año y a 1,5% en 2003.
A fines de mayo, el Parlamento aprobó un fuerte ajuste fiscal, que reduce el déficit del Estado en unos u$s 220 millones, lo que acerca a la meta de 3,4% prevista para el ejercicio. Se trabaja, además, en una rendición de cuentas que incluye nuevos ajustes en materia de gasto público, mientras que con respecto al FMI, se considera que «debe haber medidas adicionales».
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