Garbarino no logró sumar socio en Compumundo y su crisis se agrava

Economía

El remate del 51% de las acciones de la firma de computación no encontró interesados.

La situación de Garbarino va de mal en peor. Ahora acaba de sufrir un nuevo traspié en su estrategia para generar fondos de disponibilidad inmediata con los cuales poder ir haciendo frente a su enorme deuda, que ya supera los $10.000 millones, según las fuentes del sector: se frustró el remate del 51% de las acciones de Compumundo, que cerró este miércoles sin que se presentaran interesados.

Por esta vía, Garbarino esperaba hacerse de al menos $58 millones, ya que salió a ofrecer a la venta 58.650.000 acciones de su cadena de electrónicos y computación a un precio de 1 peso por acción. La operación, que fue liderada por el banco VOI, había sido anunciada hace tres semanas a través de diversos medios de difusión y generó expectativa por conocer si había algún inversor dispuesto a ingresar como socio en medio de la profunda crisis que sufre Garbarino.

La respuesta llegó anteayer al mediodía, cuando cerró el plazo de la oferta sin que aparecieran interesados. Pero, según trascendió, desde la cadena que fue comprada hace dos años por el empresario Carlos Rosales la intención sería insistir con la oferta. Para eso se haría una nueva convocatoria, ajustando los precios y las condiciones para facilitar el ingreso de algún socio. Una de las exigencias que podría revisarse es la obligación de que el pago sea al contado, en efectivo y al mejor postor, aunque el monto total se podía cancelar en un único pago por transferencia o cheque emitido por entidad bancaria domiciliada en la Ciudad de Buenos Aires.

Salvataje

Pero las complicaciones para Garbarino no terminan ahí. Rosales ya había fracasado en una gestión ante el ministro de Producción, Matías Kulfas, para acceder a un salvataje financiero liderado por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE).

Sin embargo, la compañía no desistió completamente de la idea y venía trabajando en una reformulación de la propuesta para conseguir el auxilio oficial, que pensaba presentar en los próximos días. Pero la crisis política que se desató tras el resultado de las elecciones PASO del domingo último, dejaron todo en suspenso hasta nuevo aviso. Y el tiempo no juega precisamente a favor de Garbarino.

Donde esto es más visible es en las presiones desde el sector laboral, que siguen creciendo, dado que una porción mayoritaria de sus más de 3.500 empleados (en su mayoría enrolados en el gremio de Comercio, aunque una porción del área de logística está en Camioneros) viene denunciando que sufre un retraso de hasta seis meses en el cobro de salarios.

A este panorama ya de por sí complicado se sumó como señal negativa en las últimas horas la salida del referente histórico del management de Garbarino.

Se trata de Carlos García, quien se desempeñó como gerente general de la cadena en los últimos 20 años y a quien Rosales sumó a su equipo cuando compró la empresa para gestionar sus planes de transformación y expansión, que quedaron truncos por la crisis en que cayó la cadena.

García se fue esta semana para sumarse a Newsan, grupo fabricante de electrodomésticos y electrónicos en Tierra del Fuego, como nuevo director a cargo de la división de línea blanca.

El ex-CEO se despidió de los trabajadores de la empresa, con los que había llegado a tejer una relación estrecha, en un mensaje enviado por email, que, entre otras cosas, decía lo siguiente: “Cierro un ciclo de muchos años. Quisiera agradecer a todos por el apoyo que me brindaron durante mi trayectoria. Reconozco el esfuerzo, las ganas y la actitud que han puesto para que Garbarino crezca y sea reconocido”.

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