28 de octubre 2003 - 00:00

Gatic: el gobierno habla con Alpargatas para operar plantas

Por estos días se definiría qué sucederá con Gatic, la empresa de calzado e indumentaria fundada hace 50 años por Eduardo Bakchellian, y que desde hace un lustro viene debatiéndose en graves problemas financieros. Según una fuerte versión que circula en el mercado, el gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires podrían ejecutar los créditos que tienen a su favor contra Gatic y quedarse con la empresa, un mecanismo que ya emplearon varias entidades financieras con firmas que no liquidaron sus deudas. La especie indica que la decisión sería casi inminente; los ejecutores serían el fideicomiso que se conformó en la provincia de Buenos Aires para «limpiar» de pasivos incobrables al Banco Provincia (entre los que se cuenta, obviamente, la deuda de Gatic); otros acreedores fuertes son el Banco Nación y la AFIP, ambos organismos que dependen del gobierno nacional. Cabe recordar que la deuda concursal de Gatic ascendía a u$s 340 millones, gran parte de la cual se pesificó.

La intención oficial, al menos la declamada en los despachos oficiales, no sería «estatizar» la textil sino entregarla casi de inmediato -a cambio de un valor en efectivo que no se acercará ni mucho menos a los pasivos del concurso-a un fondo cuya identidad se mantiene en el más estricto secreto.

Pero en la industria se mira con cierta inquietud la virtual expropiación de Gatic; de hecho, un reputado dirigente empresarial -con posiciones afines al actual gobierno- dijo a este diario: «Sería el peor error que podrían cometer; creo que hay soluciones mucho más inteligentes que rematar la empresa. El Estado no debe involucrarse, ni siquiera por un día, en una actividad que es tan obviamente del sector privado como la fabricación de zapatillas y camisetas de fútbol».

Es que, a pesar de las manifestaciones «off the record» de no estatizar, el gobierno se habría aproximado a Alpargatas, la otra «gran» textil argentina, para pedirle que en el nuevo esquema operara las plantas de Gatic, al menos las más viables de su esquema productivo (por caso, la de Coronel Suárez), por cuenta y orden de los acreedores (o sea ellos mismos).

En sentido inverso, hasta hace algunas semanas el Dolphin Fund, que encabezan Eduardo Elzstain y Marcelo Mindlin, venían manteniendo conversaciones con Fabián Bakchellian, que luego de un año de alejamiento retornó a la conducción de la empresa. Sin embargo, fuentes cercanas al fondo indicaron que «las negociaciones no avanzaron; las ofertas que hizo el fondo no fueron satisfactorias para la otra parte». El mismo informante negó de plano que el Dolphin Fund estuviera en charlas con el gobierno para ser el posible comprador al Estado de Gatic.

De todos modos, no deja de llamar la atención el hecho de que en pleno proceso de sustitución de importaciones y de auge del mercado textil y de calzado, Gatic haya caído en la peor crisis de su historia: hoy todas sus plantas están cerradas, no se trabaja en ninguna de ellas, la de la localidad de San Martín fue tomada por los trabajadores y los comercios ya comienzan a mostrar desabastecimiento de sus marcas (la propia Signia más las licenciadas LA Gear, Le Coq Sportif, Asics, etc.).

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