21 de octubre 2008 - 00:00

GM-Chrysler buscan unión antes de las elecciones

Rick Wagoner, CEO de GM
Rick Wagoner, CEO de GM
Detroit - Las conversaciones para la fusión de las automotrices General Motors y Chrysler se aceleraron y los equipos negociadores intentarían culminar el acuerdo antes de las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en Estados Unidos el 4 de noviembre.

La mala noticia es que, en caso de concretarse la fusión, se producirán miles de despidos, según aseguró ayer «The Wall Street Journal».

Por su parte USA Today afirma que tanto GM como el fondo de inversiones Cerberus -dueño de 80,1% de Chrysler- confían en una rápida resolución de las negociaciones y que el gobierno federal proporcionará ayudas económicas para completar el acuerdo. A su vez el diario «The Detroit News» aseguró ayer que Stephen Feinberg, fundador de Cerberus, está presionando para que ambas compañías lleguen a un acuerdo lo antes posible.

Sin embargo, Rick Wagoner, CEO de GM, aseguró tener dudas sobre la conveniencia de fusionar a las dos fabricantes de automóviles, ambas deficitarias, a pesar de que Frederick Henderson, presidente de la automotriz y Bob Lutz, su vicepresidente, apoyaron el acuerdo.

Wagoner ya se había manifestado en contra de la fusión de GM con Renault-Nissan en 2006, lo que era apoyado por Kirk Kerkorian, por entonces principal accionista individual de la automotriz estadounidense.

Los rumores que comenzaron a circular la semana pasada sobre una posible fusión entre ambas compañías, provocaron algunas complicaciones en el acuerdo y por eso las partes habrían optado por no hablar del tema.

El diario «The Wall Street Journal» aseguró ayer que GM comenzó conversaciones formales para la venta de su marca Hummer, especializada en la producción de todoterrenos de gran tamaño y elevado consumo, cuyas ventas se desplomaron en los últimos meses a medida que los precios del petróleo se disparaban.

La venta de esta marca estaría relacionada con la posible compra de Chrysler -que produce vehículos bajo las marcas Chrysler, Dodge y Jeep- y traería liquidez a GM, en un momento en el que analistas aseguran que necesita miles de millones de dólares para funcionar sin problemas hasta fin de 2009. Trascendió además que GM estaría interesada en mantener sólo la marca Jeep, especializada en la producción de todoterrenos.

Las conversaciones que se habrían llevado a cabo hasta el momento indicarían que GM absorberá las marcas de Chrysler y se quedará con los más de u$s 11.000 millones en efectivo que tiene en sus arcas. Cerraría varias fábricas e instalaciones del Grupo Chrysler y usaría esa cifra para financiar sus operaciones hasta 2010, año en el que el mercado estadounidense lograría recuperarse. No obstante, GM perdió casi u$s 19.000 millones en los primeros seis meses de 2008 y el mercado estima que tiene un déficit mensual de u$s 1.000 millones. El mayor fabricante estadounidense de automóviles contaba en junio con u$s 21.000 millones en efectivo y en otros instrumentos financieros, así como acceso a u$s 5.000 millones en créditos.

En 2007, Cerberus adquirió a la alemana Daimler 80,1% de Chrysler por u$s 7.200 millones. Inmediatamente después de la operación, analistas y líderes sindicales expresaron su temor de que Cerberus pretendiera liquidar al fabricante de automóviles. Pero tanto los directivos del fondo de inversiones como los nuevos gestores de Chrysler, afirmaron que los planes del grupo eran quedarse con el fabricante a largo plazo.

En tanto, Feinberg teme que el sector automotor de los Estados Unidos esté a punto del colapso y dijo que quiere que Cerberus esté fuera de Chrysler antes de que eso pase.

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