24 de agosto 2004 - 00:00

"Gobierno no puede socializar ganancias y privatizar pérdidas"

Alberto Bernal
Alberto Bernal
"Para que regresen las inversiones, el gobierno tiene que entender que no puede socializar los beneficios de las empresas y privatizar las pérdidas." Así lo consideró Alberto Bernal, director para América latina de IdeaGlobal en entrevista con Ambito Financiero. Además sostuvo que para que la oferta de reestructuración de la deuda obtenga una masiva aceptación, debe comprometer al pago de la misma un superávit fiscal primario de 3,5% del PBI hasta 2020 y contar con el aval del FMI.

Periodista:
¿Cuál es el nivel de quita que podrían aceptar los acreedores de la Argentina?

Alberto Bernal: El inversionista sólo debería aceptar la oferta, si ésta ofrece un valor descontado de los títulos igual o superior al que le otorga hoy el mercado. Los bonos argentinos cotizan a 29 dólares, lo que equivale a una quita de 70% sobre el valor presente neto. La oferta que se hizo en Dubai fue de apenas 9 dólares, mientras que la propuesta hecha este año, con una valoración benévola del bono atado al crecimiento, arroja un valor de 24 dólares. Entonces, el gobierno debe pagar 5 dólares adicionales para equiparar su oferta a la valoración del mercado, y eso es lo que está esperando el inversor
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• Dos alternativas

P.: ¿Cómo puede hacer el gobierno para equiparar su oferta al valor de mercado de los bonos?

A.B.: Existen dos alternativas. Una es disminuir el precio de mercado de los bonos en default, y la otra es pagar la diferencia de 5 dólares en efectivo u ofreciendo un mayor cupón. Para lograr la primera opción basta con que el Presidente continúe con su complicada y acusadora retórica dirigida hacia el mercado. La segunda alternativa implica adoptar una actitud más pragmática, con la cual se lograría una aceptación masiva, pero también exigiría un esfuerzo superavitario mayor, equivalente a 3,5% del PBI hasta 2020. Este es el compromiso que debe asumir el país para salir completamente del default. Si en cambio el gobierno opta por hacer caer la cotización de los bonos en el mercado, lo único que lograría es afectar las variables de la economía real, lo que a su vez disminuiría el interés de los acreedores y también dañaría las inversiones de las empresas
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P.:
¿Cree que en el exterior alguien podría prestarle hoy plata al país?

A.B.: Hoy nadie le prestaría plata a la Argentina. Si el país reestructura su deuda con un nivel de aceptación de 90%, entonces sí podría retornar exitosamente al mercado de crédito internacional dentro de 14 meses, tal como lo hizo Uruguay. En lo que respecta al sector privado, si bien muchas empresas ya han refinanciado sus pasivos en default, éstas podrían presentar muchos problemas de financiación de nuevos fondos, si la oferta de reestructuración de la deuda pública no es ampliamente aceptada. Si el país debe enfrentar numerosos litigios en su contra, la mala reputación que generaría esto en los mercados internacionales perjudicaría a las empresas privadas que recurran a ellos en busca de nuevos créditos
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P.:
¿Cuál cree que debe ser el rol del FMI dentro del proceso de reestructuración de la deuda?

A.B.: Desafortunadamente creo que la falta de endoso
del FMI restaría credibilidad al proceso de reestructuración. Si no hay un arreglo con el Fondo, y tampoco existe un esfuerzo fiscal por parte de la Argentina que comprometa una mayor porción del superávit al pago de la deuda, entonces el acreedor no participará del canje. No obstante ello, creo que el FMI no debería interferir en las negociaciones con los acreedores porque éstas son bilaterales, pero sí debería manifestar su apoyo para que la situación tenga un perfil de sustentabilidad más fuerte. Este apoyo significa acordar con el Fondo; y acordar con el Fondo implica sancionar la Ley de Coparticipación Federal, renegociar los contratos con las privatizadas y comprometer el superávit al pago de la deuda. En otras palabras, que la deuda sea sustentable quiere decir que la Argentina debe realizar las reformas estructurales que se exigen desde hace diez años y que hasta el momento ha decidido postergar.

P.:
¿Ha sorprendido en el exterior el ritmo de recuperación de la economía argentina?

A.B.: En realidad, la recuperación fue más fuerte de lo que esperaban analistas, economistas e incluso hasta de lo que yo mismo creía. Lo criticable de este proceso es que el gobierno no haya utilizado la recuperación para tomar decisiones complicadas, por ejemplo la actualización de las tarifas. Debería haber habido un mayor interés por parte de las autoridades para descongelar el costo de la energía, porque las empresas que producen, lo hacen y siguen haciendo porque buscan obtener ganancias, no hacer beneficencia. El gobierno tiene que entender que no puede socializar los beneficios y privatizar las pérdidas
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P.:
¿Cómo afecta esta actitud del gobierno al potencial ingreso de capitales al país?

A.B.: Para que vuelvan el interés y la confianza de los inversores externos, la dirigencia argentina debe cambiar la política hacia las empresas. El sector privado ayudó al país a salir de la crisis y absorbió un costo muy fuerte socializando sus ganancias. El gobierno debe dejar el discurso demagógico en contra de las empresas, porque Repsol puede invertir en otros 170 países del mundo, y podría pensar en irse de la Argentina si no lo tratan bien. Sin embargo, la Argentina es un país con infinidad de oportunidades de negocios, y creo que, tal como sucedió luego de otras crisis, las inversiones retornarán. El principal problema es que cuando éstas regresen puede ya ser tarde, porque la capacidad productiva del país se encuentra al límite y esto provocará grandes problemas de racionamiento. Por este motivo, es que es en vano que el Presidente siga culpando a las empresas por no haber invertido, y postergue por ello aun más la toma de decisiones estructurales.


Entrevista de Carolina Morales

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