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18 de agosto 2008 - 00:00

Gobierno, rehén del mercado, anuncia mayor ahorro fiscal

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Carlos Fernández
Para blindar la economía argentina ante la desconfianza existente en mercados, el gobierno enviará mañana el mensaje a inversores de que «la caja está en orden». El equipo económico liderado por Carlos Fernández y el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, anunciarán que el superávit fiscal de julio fue de $ 3.000 millones (el dato final podría ser aún superior) basados en el incremento de 40% que tuvo la recaudación impositiva del mes pasado.

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Pero la situación fiscal está lejos de ser holgada: gobernadores están sorprendidos con los magros ingresos que están recibiendo día a día en lo que va de agosto por la coparticipación de impuestos. Son 20% inferiores a los previstos. Los ingresos del gobierno nacional deben estar en sintonía. No deberían sorprender en realidad dado que se corresponden con la actividad de la economía de julio que aún acusaba el impacto del conflicto con el campo. La pasión por la obra pública del gobierno está siendo contenida únicamente porque no hay alternativa: se acumulan demoras en los pagos de certificados de obra y empresas cancelan contratos. Hay bancos que, precavidos, ya dejaron de descontar estos certificados a los contratistas a raíz de las postergaciones reiteradas en su efectivización.

Por ello es que el impacto del anuncio del ahorro fiscal equivale a u$s 1.000 millones en un mes; de poco servirá para calmar a inversores. Es más, continuarán sacando provecho de la decisión oficial de recomprar bonos e impulsar un alza de las cotizaciones. Donde hay más incertidumbre que en los mercados es en el Palacio de Hacienda. Idearon un esquema para enterrar los temores de un nuevo default de la Argentina, pero quedaron cautivos del mercado: si no se produce un recambio en el INDEC deberán sacrificar más recursos fiscales para que no se derrumben las cotizaciones.

  • Reservas

  • Los bonos no son lo mismo que el dólar: mantener el tipo de cambio es más fácil con los u$s 47.000 millones de reservas. Vendedores de títulos de deuda abundan, y el gobierno en principio sólo dispone de u$s 1.000 millones para este operativo de recuperación de la confianza inversora. Por ello, el malestar reinante el viernes en el Ministerio de Economía con la certeza de que no habrá grandes modificaciones al INDEC. Es que de confirmarse este escenario, mañana serán mayores las órdenes de ventas que surcarán los mercados y, por ende, caerán fuerte cotizaciones o bien habrá que hacer un sacrificio aún mayor de los recursos disponibles. Según un comunicadodifundido el viernes por el Ministerio de Economía, ya se efectuaron recompras de deuda por u$s 270 millones. Olvidan incluir las compras que efectuó la ANSeS a través del Banco Nación. Aquí surge otra cuestión: una vez más, fondos originariamente destinados para el pago de jubilaciones se desvían a otros fines.

  • Reinversión

    Podrá decirse, bajo el clásico lema, que se trata de inversiones a mediano plazo en títulos argentinos, pero no sería la primera vez que al vencimiento de la deuda sean obligados a reinvertir en otro bono y así ingresar en un proceso eterno en el que jamás se recupera la liquidez. Ni siquiera los precios a los cuales se compran los títulos representan una oportunidad en este escenario de un congelamiento de las reformas del INDEC: las órdenes de compra de la ANSeS se canalizan a través del Nación Bursátil, que siempre son anticipadas por operadores que recargan precio definitivo de venta. La recompra de bonos también tiene un costo oculto no menor: se están adquiriendo títulos con cupones de vencimiento para los próximos cuatro años. Hoy la gran incertidumbre pasa por dónde el gobierno obtendrá los dólares para hacer frente a lo que venceen 2009 y eventualmente en 2010. Es decir que los alicaídos recursos existentes se gastan en vencimientos de 2012 y 2013. Conclusión: con la operación, el Tesoro se quedó con menos liquidez que la que tenía para pagar la deuda del año que viene. Las próximas jornadas serán decisivas en la plaza dado el poco margen de acción existente. El gobierno quedó inmerso en un callejón en el que la única salida está en la resurrección del INDEC pre-Moreno. Otros rumbos sólo provocarán que el camino sea más largo y sinuoso -¿se animará a renunciar otro funcionario?-, un aumento del costo para la economía hasta desembocar en la tan evitada solución.
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