La textil Indular, que firmó un compromiso para volver a poner en funcionamiento un grupo de plantas que fueran de Gatic, anunció ayer que tiene todo listo para reincorporar a 2.500 empleados suspendidos desde que la empresa de la familia Bakchellian prácticamente dejó de existir. El comunicado tiene el obvio fin de intentar que el gobierno de la provincia de Buenos Aires los autorice a entrar en las cerradas fábricas de Coronel Suárez, Pigüé, Las Flores y Pilar, inactivas desde hace casi un año. Gotelli visitó ayer las plantas de Coronel Suárez y Pigüé, y delegados suyos hicieron lo propio en las otras dos. El empresario reveló el cronograma de reincorporación de esos 2.500 trabajadores a los principales interesados, pero aclaró que eso dependerá de la fecha de entrega de las plantas.
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Esas plantas serán alquiladas por el grupo que encabeza el ex Alpargatas Guillermo Gotelli, a cambio de lo cual abonarán un canon de $ 10 millones anuales -progresivo a partir del segundo año en función de la producción-, monto que irá a enjugar los pasivos de Gatic.
La empresa, con una deuda con el Estado provincial -a través de un fideicomiso creado para salvar al Banco Provincia de pasivos incobrables como ése-cercana a los $ 300 millones, tenía a las fábricas como garantía de esos préstamos. La casi totalidad de sus ex empleados habían aceptado la «solución Indular», salvo un pequeño grupo de intransigentes que habían tomado la planta de Pigüé, y que fueron desalojados la semana pasada por orden judicial. El plan había sido aprobado por el juez que interviene en el concurso preventivo de Gatic en diciembre de 2003; los trabajadores también aceptaron las condiciones propuestas por Indular y avaladas por sus gremios, acuerdos que fueron homologados hace tres semanas por el Ministerio de Trabajo. Falta ahora que La Plata otorgue la autorización final para que las máquinas vuelvan a ponerse en marcha. En una solicitada publicada ayer, Indular recuerda que buena parte del mercado argentino de calzado está siendo abastecido desde el exterior justamente por la imposibilidad de la industria nacional de satisfacer la demanda.
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