Grave: Kirchner dijo que ya tiene preparadas medidas para obligar a bancos a bajar tasas

Economía

El presidente Néstor Kirchner reclamó ayer a las entidades financieras que "por favor" bajen las tasas de interés y les advirtió que en caso contrario podría firmar una "resolución" para obligarlos, aunque no dio más detalles sobre cuál sería el castigo.

En un acto en la Casa Rosada, Kirchner, después del pedido a los banqueros y dirigiéndose al ministro de Economía, Miguel Peirano, señaló: "Si no, te firmo la resolución que me trajiste".

Según fuentes oficiales, se baraja la alternativa de "castigar" con algún mecanismo a los bancos que tengan dinero inmovilizado por encima de las obligaciones fijadas por el Banco Central en materia de encajes.

Los encajes son el porcentaje de depósitos que los bancos deben mantener inmovilizados para responder a las obligaciones para con sus clientes.

La advertencia presidencial motivó ayer una reunión imprevista en el Ministerio de Economía, entre Peirano y el presidente del Banco Central, Martín Redrado.

Tras el encuentro, una fuente de la cartera económica confirmó que en la reunión se analizaron medidas para inducir una baja en la tasa de interés que aplican los bancos, que experimentaron una fuerte suba tras la crisis de volatilidad en los últimos días y enfriaron notoriamente el otorgamiento de créditos al sector privado.

La fuente del Palacio de Hacienda confirmó que Peirano y Redrado "analizaron medidas para castigar la inmovilización de fondos" por parte de los bancos y para que los destinen al sector productivo.

La "bronca" oficial estaría vinculada con que algunas entidades prefieren retener fondos antes que prestarlos, para hacerse fuertes ante las turbulencias financieras de las últimas semanas, y también porque se habría detectado el envío de remesas de algunos bancos a sus casas matrices en el exterior.

El presidente se habría puesto furioso por esta decisión, al considerar que muchas entidades prefieren enviar dinero a sus casas matrices antes que volcarlo a financiar la producción y el empleo en el país.

Por eso, Kirchner realizó el llamado a los bancos, durante la ceremonia de firma de un acuerdo de reducción de precios en un 7 por ciento con el sector de almaceneros y distribuidores mayoristas de alimentos, realizada en la Casa Rosada.

"Hago un llamado a los bancos, que están muy líquidos, tienen buena platita guardada. Me alegra que estén solventes, pero presten a tasas bajas, si no, como Presidente, voy a tener que tomar medidas, y no digan salió el gobierno y tomó estas medidas", afirmó el jefe de Estado.

Otra de las medidas en estudio, según pudo confirmar la agencia NA en fuentes de Economía, apunta a "incentivar" a las entidades financieras a prestarle al aparato productivo, mediante nuevos instrumentos que aplicaría el Banco Central.

En las últimas semanas el ministro Peirano y el jefe del Central, Martín Redrado, vienen trabajando por instrucción de Kirchner en nuevos mecanismos para incentivar el crédito a la producción.

Igual, tanto desde Economía como desde el BCRA aclararon que quien tiene la última palabra es el propio Kirchner.

Por si quedaban dudas de hacia donde marchaba su advertencia, Kirchner señaló: "Le volvemos a pedir por favor, muy educadamente, que se junte la Asociación Bancaria y diga, bajamos las tasas para la producción y el consumo".

"Háganlo, háganlo que la sociedad lo va a ver muy bien, y si no, te firmo la resolución que me trajiste", afirmó Kirchner mientras miraba a Peirano.

El Presidente, con una sonrisa cómplice, miró al ministro de Economía que lo acompañaba a su lado, y preguntó: "¿Firmo la resolución que me trajiste?". El propio presidente se respondió y dijo que por ahora prefería dejarlo para "más adelante".

Ayer, tras un pedido de Kirchner para que las entidades financieras bajen sus tasas en un discurso en Ezeiza, bancos privados recibieron un ataque de parte de un grupo piquetero kirchnerista que los escrachó porque los culpan de especular con los papeles de deuda.

Las tasas de interés subieron en las últimas semanas debido a la crisis financiera internacional originada en el mercado hipotecario estadounidense.

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