Greenspan no bajó tasas y Wall Street cayó fuerte
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La decisión de modificar las tasas en el futuro si fuera necesario se debió a que, a pesar de que ayer se conoció que las ventas minoristas de julio subieron 1,2%, la Fed cree que hay riesgos «en el futuro inmediato, existentes sobre todo en las condiciones que pueden generar debilidad económica», como los recientes escándalos financieros.
«El actual relajamiento de la política monetaria aunado al aún robusto crecimiento de la productividad debería ser suficiente para fomentar un mejoramiento del clima empresarial con el tiempo», agregó el comunicado.
«Sin embargo, el comité reconoce que, para el futuro previsible, con sus metas de largo plazo de estabilidad de precios y crecimiento económico sustentable como marco y la información actualmente disponible, los riesgos pesan fundamentalmente hacia condiciones que podrían generar debilidad económica», añadió.
La baja de tasas se hará si el consumo no se recupera. Ayer sobre este tema habó el presidente George W. Bush en una reunión con economistas en Waco, Texas.
Según Bush, «si bien los tiempos actuales son duros, nosotros somos Estados Unidos y yo soy increíblemente optimista sobre el futuro de este país, porque conozco bien la fuerza de esta nación y de su gente», pretendiendo aludir, como opinaron analistas, a los consumidores.
En el mismo foro, el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, declaró que cree que las perspectivas de crecimiento del país son positivas y no excluyen que el PBI pueda registrar este año un aumento de «hasta 3,5 por ciento».
«Siempre creo que Alan Greenspan hace lo que debe», declaró después O' Neill en la cadena financiera CNBC cuando se le preguntó qué pensaba de la decisión de mantener las tasas.
Es tradición que los miembros del gobierno estadounidense no realicen comentarios sobre las decisiones de la Fed.
El objetivo del foro, en el que participaron unas 250 personas entre pequeños y grandes empresarios, es devolver la confianza a los norteamericanos para que vuelvan a consumir.
Sólo unos escasos 6.000 empleos fueron creados en julio, lo que acentuó las preocupaciones de que los consumidores comiencen a temer el escenario a corto plazo y recorten el gasto, el cual alimenta dos tercios de la actividad económica.




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