2 de junio 2004 - 00:00

Guidotti: "Se está a tiempo aún de pasar de rebote a crecimiento"

Para Guidotti, si no se avanza en problemas como la crisis energética, la renegociación de la deuda y la normalización del sistema financiero, 2005 será un año complicado.
Para Guidotti, si no se avanza en problemas como la crisis energética, la renegociación de la deuda y la normalización del sistema financiero, 2005 será un año complicado.
El ex viceministro de Economía Pablo Guidotti señaló que el gobierno aún está a tiempo de transformar la recuperación de la economía en crecimiento. Pero para ello debería encarar y culminar exitosamente en el segundo semestre la reestructuración de la deuda, solucionar la crisis energética y consolidar la salud del sistema financiero. Sobre el default concretamente afirmó que «el enfoque unilateral del gobierno es un problema, mirando al proceso de reestructuración como si fuera un condicionamiento del FMI». De Brasil, señaló que «a pesar de que fue conservador con su superávit primario y una ley de responsabilidad fiscal, nunca atacó seriamente la estructura de su deuda. Por lo tanto, dado que su performance de crecimiento no fue buena, genera esa sensación sobre la sostenibilidad del nivel de su deuda». Este fue el diálogo del economista con Ambito Financiero.

Periodista:
¿Ya deja de crecer fuerte la economía?

Pablo Guidotti: Creo que la Argentina ha experimentado un rebote de la actividad económica importante. Por las últimas cifras del Estimador Mensual Industrial, es temprano para darle una significación de largo plazo. De todas maneras, es un rebote, y, por lo tanto, no sorprende en un contexto con restricciones en energía que veamos un crecimiento a una tasa menor. En 2004, igualmente, espero que el PBI aumente 6%. Resolviendo el problema de la crisis energética, la reestructuración de la deuda y la normalización del sistema financiero, la Argentina tiene en el segundo semestre una gran oportunidad de transformar esta recuperación en crecimiento. De no avanzar en estos temas, 2005 será complicado. Además, esta oportunidad está basada en una imagen alta del gobierno que lentamente está bajando, como sucede en todos los gobiernos.


P.:
¿Qué número de crecimiento debería llevar el Presupuesto 2005?

P.G.: Especialmente hoy, hay que ser prudente, y la realidad es que depende de cómo termina el año. En un contexto internacional que empeoró sería razonable 4%.


P.:
¿Qué porcentaje de aceptación a la oferta de reestructuración de la deuda argentina sería exitoso?

P.G.: El hecho de que haya una aceptación alta por parte de los acreedores, y más de 80% es importante para la Argentina. Con porcentajes menores se expone el país a mantener abierto el proceso legal de juicios con dos efectos negativos. Primero, un importante número de inversores que se queda con la sensación de que la Argentina no respeta los contratos, lo que repercute en el regreso al mercado de capitales. Luego, la evolución de los juicios complican los bonos nuevos que se emitan. Es incertidumbre que se transmite en mayores costos sobre la nueva deuda.A la larga es mal negocio. Un porcentaje de adhesión alta debería ser de interés de la Argentina.


P.:
¿Y qué quita entonces sería necesaria para lograr ese porcentaje de adhesión alta?

P.G.: No quiero opinar sobre números. Creo que es importante que se privilegie el llegar a un acuerdo. El número depende de la capacidad de pago. Si el superávit primario no mejora, entonces la capacidad de pago disminuye y la oferta tiene poca probabilidad de llegar a un acuerdo. El enfoque unilateral del gobierno es un problema, mirando al proceso de reestructuración como si fuera una condicionalidad del FMI. La realidad es que debería pensar en ser más ambicioso. La sensación que debería quedar no es que la Argentina se salió con la suya, sino que la Argentina tuvo una disminución de la deuda adecuada a los shocks que enfrentó.


• Política fiscal

P.: ¿Cómo calificaría la política fiscal del gobierno?

P.G.: Hay que distinguir dos cosas. La administración tributaria mejoró. La AFIP hizo un buen trabajo y se ve en los mayores ingresos impositivos. La estructura impositiva tiene que cambiar. Hay impuestos distorsivos que no deberían ser permanentes, como el del cheque y las retenciones. En base al buen comportamiento de los ingresos, se tiende al aumento del gasto. Algunos son aumentos salariales de los cuales sabemos los números, pero ENARSA, por ejemplo, no. En síntesis, fue buena por la administración tributaria, equilibrada en el corto plazo, lo que permitió que la Argentina cumpla con las metas, no ambiciosas, del acuerdo con el FMI. Pero hay incertidumbre fiscal a futuro.


P.:
Es un gobierno ortodoxo en lo fiscal entonces...

P.G.: Desde el punto de vista del gasto, no lo demostró. En materia de ingresos, recibió los beneficios de una buena administración tributaria y la mayor actividad económica.


P.:
¿Se equivocó el FMI al ponerle al gobierno las metas del acuerdo? ¿La próxima revisión será complicada?

P.G.: El FMI no quiso poner presión a un gobierno nuevo y que no explicitó la propuesta de renegociación de la deuda. La historia reciente muestra que el FMI depende de las opiniones del Grupo de los Siete y que fue acomodaticio a los deseos del gobierno argentino. Un punto en discusión será el superávit primario para 2005 y 2006. Quizá sea la mayor discusión cuando se haga...


P.:
¿Y cuál debería ser el nivel del superávit habida cuenta que se vienen los vencimientos de BODEN y Préstamos Garantizados?

P.G.: La Argentina tiene que pagar vencimientos de deuda como los BODEN y los Préstamos Garantizados, y los intereses que generen los nuevos bonos tras la reestructuración y que hoy no se están pagando. La necesidad de fondos excede 5% del PBI. La pregunta es: ¿cuánto la Argentina podrá financiarse en el mercado de capitales? El 2,6% de hoy de superávit de la Nación es poco y va a terminar estando más cerca de 4%.


P.:
¿Brasil puede ir rumbo a un default?

P.G.: Es un país que a pesar de que se maneja prudentemente, tiene un problema latente que es su deuda y la estructura de la misma, que hace que esté siempre en la cornisa y vulnerable a las condiciones de los mercados. A pesar de que fue conservador con su superávit primario y una ley de responsabilidad fiscal, nunca atacó seriamente la estructura de su deuda. Por lo tanto, dado que su performance de crecimiento no fue buena, genera esa sensación sobre la sostenibilidad del nivel de su deuda.


P.:
Pero lo de Brasil da pie a la lectura de que aumentar el superávit fiscal no es bueno...

P.G.: Es el problema de estas situaciones intermedias. Deberían haber atacado la estructura de su deuda. Y esto, no cuando hay crisis, sino cuando la percepción de riesgo era baja.


Entrevista de Guillermo Laborda

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