Permitirán volver a la retención original de fondos de Cavallo («corralito») y modificar el «cerrojo» más duro que se impuso la semana pasada. Paralizó mucho más la economía, inclusive el movimiento entre bancos. Sólo poder mover fondos dentro del mismo banco se cambiará por gravísimo error. Los u$s 50.000 millones de deuda en títulos públicos que refinanció Cavallo a 7% anual, con primeros vencimientos en abril, serán nuevamente refinanciados a tasa más baja, 2%, y plazo más largo. Es porque exigen organismos internacionales no discriminar a inversores externos con menos tasa que la aplicada localmente. Es una medida dura, autoritaria, pero racional. Se reformará de urgencia, esta misma semana, la carta orgánica del Banco Central para ayudar a bancos. Es porque si se sale del «cerrojo» impuesto hace 3 días y se vuelve al «corralito» original arrastraría a bancos, sobre todo a 3 oficiales muy grandes. Esta nueva carta del Banco Central ya lo encontraría presidido por otra persona que no sería el actual Roque Maccarone. Llega hoy una misión del Fondo Monetario, aunque en nivel de segunda línea y con expertos en países que caen en la tentación de la primera medida inicial fácil de todo dirigismo: oficializa más barato una parte del mercado cambiario.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cuando Corea llegó al extremo de pérdida de credibilidad y default sacrificaron desde grandes bancos hasta grandes empresas y, privadamente, las mujeres pusieron sus joyas y los ciudadanos bienes privados de resguardo para fortalecer la moneda local en la cual nadie creía por la situación. Y lo lograron. Claro, eran asiáticos, no argentinos.
En nuestro país hoy, con un gobierno estatista, es impensable dejar caer o privatizar bancos oficiales. Pero aun dentro del dirigismo -estatismo acendrado- el gobierno tiene que respetar alguna lógica. Por ejemplo, se ha dado cuenta de que los congelamientos de plazos fijos circunscribiéndolos a los mismos bancos, salvo para las empresas, como se dispuso la semana pasada, es gran error. Inmoviliza casi totalmente la economía al trabar el movimiento de cheques, destroza al comercio, desde éstos a los distribuidores y finalmente a los productores. Más si todo eso se hizo para salvar a algunos bancos que han perdido credibilidad en cuanto a que frente a la más mínima hendidura en el sistema se les irían los depósitos hoy retenidos.
Ante su error, ¿qué hace el gobierno? Trata de reformular en días la carta del Banco Central para que pueda dar más redescuento (prestarles desde el Estado plata a bancos comprometidos) ahora limitado a lo que vale el patrimonio de cada entidad financiera. Quiere poder sobrepasarlo y así mantener en pie a todos los bancos, esencialmente al de la Provincia de Buenos Aires, de los más afectados.
Cuando vuelva atrás saldrá del grave y paralizante «cerrojo» actual e irá, al menos, al «corralito» que dejó Cavallo que permitía movilidad de dinero entre distintos bancos (al que le falte le dan redescuentos), pero siempre dentro del sistema. El público no podrá retirar sus fondos, pero sí cancelar en tal banco una deuda o efectuar una compra con dinero que tiene en otra entidad. Entre males, lo más aceptable.
Pero debemos pensar dentro de la mentalidad estatista y dirigista del gobierno que tenemos. O sea gente que cree que si pone a Rafael Iniesta, Lisandro Barry, Jorge Todesca y otros dentro de una pieza, con papel y lápiz, se resuelven los mercados. El alfonsinismo, por caso, cree que la democracia es sólo votar por urnas a políticos. Ignora que la democracia también es que una persona ahorre en este banco o en este otro, en plazo fijo o hipoteca, que compre aquí o allá. Esa es la democracia del consumidor. La suma de voluntades origina «el mercado», al que Alfonsín odia por considerar que no le corresponde a la gente sino al Estado determinar cuál banco cesa y cuál sigue, aunque la gente no quiera operar con él. El «mercado» puede, a veces, despreciar intereses de grupos menores pero el Estado, en papel supletorio, debe corregir con la ley, pero no suprimir el «mercado» y digitarlo todo desde pocos funcionarios del Estado, como ahora se está haciendo, porque es mutilar las voluntades individuales. Si no se tiene un concepto sólo político de la democracia se verá que las minorías e individualidades en la vida diaria deben ser protegidas en su libertad de actuar y decidir como el sistema «D'Hont» lo hace con los votantes de partidos minoritarios.
Había, por ejemplo, otras formas de resolver el problema de los 61.000 millones de dólares aprisionados en el sistema financiero que no fuera el temible «cerrojo» de la semana pasada que en horas ya tiene que ser cambiado.
No es cuestión de decir -porque se caería en la misma paranoia del dirigismo- «liberemos todo, que la gente haga lo que quiera con sus depósitos». Sería un ideal de libertad, pero una absoluta utopía.
Hemos explicado repetidamente en este diario que «el dinero físico, los billetes dólar, no están «porque si una persona deposita 1.000 dólares, por encaje de 20% el banco está obligado a retener 200, que le alcanza para nivelar, en normalidad, a los que retiran con los que depositan cada día. Pero presta los 800 restantes que van a otro banco que a su vez retiene 20%, o sea 160, y presta 640 que van a otro banco que a su vez... De 1.000 dólares reales se han creado en el total de bancos otros 4.000 de «dinero bancario virtual». En un pánico y bronca, como el actual, hay 1.000 dólares reales, pero 5.000 circulando en el aire. Es imposible físicamente, entonces, devolver 61.000 millones de dólares hoy retenidos en «el cerrojo o corralito».
Hasta aquí el problema es exactamente igual para un gobierno con mentalidad dirigista y otro con mentalidad libreempresista, de economía ortodoxa y racional.
Los dirigistas se encierran con papel y lápiz en una pieza y en teoría resuelven todo. Los ortodoxos o racionales salen a consultar.
El dirigista elucubra en sus teorías un plan autoritario de pagos hasta depósitos de 5.000 pesos o dólares tanto, hasta 10.000 tanto, desde enero del 2002 tanto, desde setiembre del 2003 tanto... y así sigue su calendario.
El ortodoxo -que sabe más de economía que los dirigistas y, además, consulta- hubiera obtenido primero datos, imprecisos pero los mejores disponibles al momento: 96% de los depósitos retenidos
Dejá tu comentario