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Se conocerá hoy el costado más dramático de la recesión: el nivel de desocupación en los principales conglomerados urbanos del país se ubica entre 21,3% y 21,4% de la población económicamente activa (PEA) y llega a 27% en el conurbano bonaerense. La cifra corresponde a mayo pasado y, a pesar de ser algo menor al 23% que se manejaba hasta la semana pasada, cuando todavía restaba procesar 20% de la muestra, es igualmente alarmante. Marca un nivel inédito de desempleo en toda la historia del país, al registrarse 3 millones de desocupados, y confirma que en el último año se destruyeron más de 700 mil puestos de trabajo, a un promedio de 60.000 nuevos desempleados por mes o 2.800 empleos perdidos por día. Además, la Argentina es el país de América latina que registra la mayor desocupación, sólo comparable con 18,3% de desempleo que se registró en marzo pasado en Colombia.
La última medición realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) fue en octubre del año pasado. Allí el nivel de desempleo se ubicó en 18,3%, afectando a 2,5 millones de trabajadores que hacia ese mes en vano buscaban su inserción laboral. En los siete meses que pasaron desde entonces, el desempleo trepó en 3 puntos porcentuales al haberse destruido en términos netos (es decir descontando los nuevos puestos de trabajo que se han creado) unos 500 mil empleos. A esto hay que sumar tres factores que agravan la situación: el porcentaje de desempleados que recoge el INDEC no capta lo que sucede en muchas ciudades del interior del país, donde datos oficiales y privados han revelado que hasta 40% de la población activa está paralizada. Tampoco capta lo que se conoce como «desempleo oculto en la inactividad». Esto es, gente que, desanimada por la crisis, directamente ya no busca empleo porque asume que en las actuales condiciones no lo conseguirá. Esto explica la paradoja que se da en algunos conglomerados urbanos, donde el nivel de desocupación es muy bajo pero la pobreza muy alta.
•Subempleo
Lo que sí se conocerá hoy es la tasa de subempleo. Personas que trabajan menos de 35 horas semanales (un porcentaje mayoritario de ellas desea trabajar más para compensar sus escasos ingresos). En la última medición del INDEC, el subempleo ascendió a 16,3% y hacia mayo también habría superado 20%, alentado por la pérdida de ingreso real que generó la inflación. De esa forma, habría cerca de 3 millones de subempleados, de los cuales aproximadamente 70% (unos 2,1 millones) son demandantes activos. Sumados a los 3 millones de personas que directamente están desocupadas, hay entonces unas 6 millones de personas con problemas de empleo.
Casi la mitad de la fuerza laboral del país se encuentra paralizada o subutilizada, lo que muestra el capital humano ocioso de la Argentina como consecuencia de esta grave crisis económica, política y financiera, que le ha hecho perder al país varios años de crecimiento.
Además, por primera vez el INDEC dará a conocer junto al desempleo los datos de pobreza, que generalmente se difunden unas semanas después de la información de desocupados.
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