Representantes de inquilinos e inmobiliarias se quejaron hoy porque sólo el 6 por ciento de las operaciones del mercado inmobiliario se concreta a través de un crédito hipotecario.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Criticaron también las dificultades que se presentan a la hora de acceder a un préstamo hipotecario en la Argentina, y cuestionaron que sólo estén al alcance de personas con altos ingresos.
Según dijeron, casi la totalidad de las operaciones del mercado inmobiliario se realizan en efectivo, porque las propiedades son utilizadas como "refugio" de los ahorros, ante posibles inestabilidades en el sistema financiero.
El titular de Unión Argentina de Inquilinos (UAI), Radamés Marini, se quejó porque "los créditos hipotecarios sirven sólo para un grupo de gente, que tiene la plata en la mano y un ingreso alto".
"Estaban dando créditos a 20 años, pero con el tema de la inflación los bajaron a diez", cuestionó Marini.
En esa línea, el titular de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CAI), Carlos Sotelo, confirmó que "sólo el 6 por ciento de las operaciones del mercado se hacen por crédito hipotecario".
También advirtió que estos préstamos "llegan a cubrir el 70 por ciento del valor de la propiedad en muy contados y excepcionales casos", dado que "en su mayoría alcanzan para el 50 por ciento".
"Estos créditos son más que nada complementarios para la compra de una propiedad, porque la persona tiene que contar con una importante suma de dinero, sino con el crédito solamente no llega a comprar ninguna unidad de vivienda", completó Sotelo.
En igual sentido, remarcó que el argentino "es un mercado inmobiliario totalmente atípico al resto del mundo, porque se ha movido con efectivo desde hace una infinidad de años", cuando "obtener un crédito se transformó en sumamente dificultoso y limitado a un sector de muy altos recursos".
Al igual que Marini, Sotelo sostuvo que "el boom inmobiliario se creó por la inseguridad que tenía la gente en las entidades financieras".
"En la Argentina no hubo un boom inmobiliario sino un refugio del dinero de ahorros que se volcó a ese mercado, porque era el mas seguro, porque la gente buscaba poner a resguardo sus ahorros en el ladrillo", puntualizó el titular de esa Cámara.
Y completó que así "el mercado inmobiliario fue el refugio del inversor y del ahorrista, porque en los últimos 50 años el crecimiento del costo del metro cuadrado fue en aumento en forma creciente".
Sotelo también cuestionó que en el país "no hay estabilidad económica y tenemos una muy mala experiencia de hace unos años atrás", por lo que no se da lo que habitualmente sucede en otros países, en donde "un boom inmobiliario viene atado de grandes créditos".
"Hoy, estamos hablando que el 94 por ciento de las operaciones se hacen al contado. No hay financiación, las ventas son de contado, la única alternativa que tenemos ahora son los fideicomisos y este es un llamado de atención", alertó el comerciante inmobiliario.
En este contexto, en donde muchos ahorristas decidieron volcarse a la compra de propiedades, resulta contradictorio que haya miles de personas buscando dónde vivir.
"Este sistema es perverso, porque expulsa a los inquilinos de forma sistemática y crea una sensación de falsa demanda insatisfecha, cuando en realidad cada inquilino que toca un timbre en una inmobiliaria está dejando un departamento vacío", se quejó Marini.
También cuestionó que esta situación desató una "serie de abusos, en donde el propietario pasó al inquilino todos los gastos".
"Nunca en la historia se ha dado esto, la prueba es que se han roto relaciones locativas de 10, 20 y 30 años, de familias que se habían radicado en un lugar y que se encontraron que -de la noche a la mañana- tenían que ir a tocar el timbre de las inmobiliarias", enfatizó.
También criticó que "el tema de la vivienda no está en la agenda pública", cuando "es una cuestión de Estado".
Otro tema que preocupa al sector es la escalada del valor del metro cuadrado de viviendas a estrenar, que sin contar Puerto Madero y Recoleta, "oscila entre 1.800 y 2.000 dólares en promedio", afirmó Sotelo.
La zona más cara de la Ciudad de Buenos Aires es Puerto Madero "en donde los últimos emprendimientos rozan los 6.000 dólares el metro cuadrado", mientras que los precios más bajos promedian entre "1.400 y 1500 dólares, en el sur o en zonas que todavía no tuvieron un alto desarrollo como Villa Luro, Paternal, Floresta", explicó Sotelo.
"El precio del metro cuadrado varía de acuerdo con la estabilidad económica y el mercado interno de nuestro país, no está atado al mercado externo", remarcó el comerciante.
Por eso, estimó que "si sigue creciendo y se mantiene la estabilidad económica y se puede combatir la inflación -que es la principal causal de deterioro de la economía-, nuestro mercado no va a sufrir grandes variantes" ante la crisis hipotecaria de Estados Unidos.
No obstante, advirtió que "si tenemos problemas de inflación; si nuestros commodities se caen; si se caen nuestros precios internacionales, y se agrava la sequía y la crisis de la producción agrícola, eso va a producir menos ingresos, menos retenciones, y económicamente va a lastimar nuestra economía y ahí puede ser que se recienta nuestro mercado inmobiliario".
Dejá tu comentario