Podríamos, culpar a Merrill Lynch por el arranque negativo del mercado. El problema es que si bien es cierto que los papeles tecnológicos fueron duramente golpeados después que los especialistas de la firma advirtieran sobre una mezcla de sobreoferta/caída en la demanda de componentes electrónicos, lo cierto es que lo que vimos fue una repetición de lo sucedido la última semana, esto es: inversores que se alejan del extremo riesgoso (papeles tecnológicos y de segundo nivel) buscando posicionarse en Blue Chips. Es así que, al sonar la campana, el Promedio Industrial quedaba en 10.238,22 puntos ganando 0,24% mientras el NASDAQ perdía 0,48%. Claro que no hay que dramatizar demasiado con esta explicación, de hecho, tras la primera media hora de baja, el mercado se quedó cuatro horas casi sin movimientos e inversores. Hay quien sostiene que fueron IBM, Caterpillar y Home Depot los responsables de la suba que se disparó hacia las dos de la tarde aunque la única "nueva" por ese entonces era la merma del petróleo, que luego de tocar u$s 40,75 por barril erró con una ligera merma de 50 centavos. Con el costo del dinero terminando prácticamente en el punto más bajo de las últimos cinco semanas y el oro que siguió ganando terreno, tal vez lo que mejor explique lo ocurrido sea el clásico argumento de un mercado sobrevenido, en el cual los inversores se lanzaron a cubrir algunas posiciones, luego de ver que la baja de los precios se detenía. Mas allá de quien tenga razón, con apenas 1.100 millones de papeles negociados en el NYSE y 1.500 en el NASDAQ, cualquier explicación es irrelevante.
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