27 de noviembre 2007 - 00:00

Imposible huir del contagio exterior

Imposible huir del contagio exterior
No podía navegar la Bolsa con un mercado internacional tan a la deriva como es el que se está observando actualmente. Con inversores y hasta propios funcionarios en Estados Unidos que no tienen claro la profundidad de la crisis de hipotecas, es de esperar la lluvia de malas señales y consejos para quien apunta a colocarse en acciones. Aun así siempre debe recordarse que cuando más marejada hay, más oportunidad y precios de liquidación se ven (pero para ello hay que ser experto en buceo, no es para desprevenidos).

Con un paisaje similar que se viene dando en las anteriores ruedas, las acciones arrancaron la semana con una baja de 0,95%. El lote de las empresas líderes agrupadas en el Indice Merval clausuró otra rueda en negativo a 2.190,82 puntos. Localmente no hay nada que pueda frenar esta tendencia que incluso arrastró a San Pablo, una plaza que hasta ayer era una suerte de paraíso inversor, con el real trepando y quebrando barreras día a día, y las empresas cotizantes aumentando sus utilidades. Si en lo que respecta a títulos de deuda argentinos ya hay dudas en el exterior, de papeles en Bolsa directamente no se efectúan interrogantes. Aun así, como en cada plaza con altibajos, hay sectores que parecen más inmunes a las órdenes de venta como son los vinculados al petróleo o aluminio y con la energía. Pero por más análisis doméstico que se efectúe, si sobrevienen derrumbes en la principal Bolsa del mundo, poco se podrá hacer. Desde hoy se comenzará a difundir una catarata de datos sobre la marcha de la economía norteamericana que permitirán saber la gravedad del enfermo y si corresponde su traslado a terapia intensiva. Si ello ocurriera, arrastraría a otros pacientes, por más sanos que estén. Las acciones argentinas clausuraron con un volumen de negocios de $ 142 millones y los Cedear otros $ 12,95 millones. Atrás quedó, para el Merval el récord logrado hace aproximadamente un mes, cuando marcó 2.351,44 unidades. No es tiempo de marcas ahora, sino de mantenerse en pie en una batalla en la que no se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo durará y, lo peor, si los generales, los que tienen a cargo la economía de la principal potencia del mundo, tomarán las decisiones correctas que la situación requiere.

Dejá tu comentario

Te puede interesar