"Aumentar los incentivos para blanquear parte de la evasión impositiva, fomentar la bancarización y concentrar cada vez más el sistema tributario en el Impuesto al Valor Agregado y Ganancias." Con esta frase uno de los integrantes del equipo económico, que intervino en las reuniones previas al lanzamiento del plan del viernes pasado, justificaba dos de las medidas clave para las empresas: el cambio de la liquidación del IVA de lo percibido a lo devengado y el aumento de aportes previsionales a 16 por ciento con la posibilidad de deducirlo del IVA.
Según la mayoría de los funcionarios, ex funcionarios, legisladores y tributaristas consultados por este diario, el cambio del sistema de liquidación de IVA de lo efectivamente cobrado a lo facturado sería la medida impositiva lanzada el viernes más ambiciosa y, de alguna manera, defendida; aunque se coincida también en lo difícil de su implementación.
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Para el tributarista Leonel Massad, «la idea de cambiar este esquema es algo positivo y le agrega realismo al régimen». En concreto, la medida implica que el IVA no será más pagado cuando un contribuyente factura sino cuando efectivamente cobre. Por lógica, esto implica que el que compra no tiene crédito fiscal hasta que pague.
Esto genera un doble efecto contable de importancia para el sistema impositivo. Automáticamente desaparece la situación de que los «incobrables» no se puedan deducir. Si un contribuyente no puede cobrar una factura, por ésta no tendrá que aportar el IVA tal como sucede hoy. En teoría esto tendería a mejorar la economía interna de las empresas. El segundo efecto importante sería el bache fiscal que se produciría para la recaudación de la DGI en el mes en que se pone en funcionamiento el nuevo régimen, ya que el promedio actual de pagos de IVA va de los 30 a los 60 días, llegando incluso a los 120 en algunos sectores con mucha mora y con problemas económicos. Tomando en cuenta que la DGI recauda por IVA consumo un promedio mensual de 1.200 millones de pesos (incluso en mayo pasado fue de $ 1.098 millones), y que sólo aproximadamente $ 600 millones (provenientes de sectores como combustibles, híper y supermercados, medianas y grandes tiendas comerciales, etc.) se liquidan al contado; el mes en que se aplique el cambio de régimen habría aproximadamente una pérdida de ingreso de 600 millones de pesos que se irá reduciendo en los meses subsiguientes hasta volver al promedio de $ 1.200 millones. Según el equipo económico, ingresos especiales provenientes del bono de cancelación de deudas de IVA, un bono pagaré a cuenta de los ingresos futuros y eventualmente un incremento mensual del impuesto al cheque posibilitarían el cubrimiento del cambio de régimen.
Hubo un factor importante que convenció a Domingo Cavallo de que de toda la batería de medidas impositivas que le acercaron en los últimos días antes del lanzamiento del paquete, ésta fuera elegida. Todo el movimiento de dinero que generará la liquidación del IVA al contado será liquidado a través de los bancos y ya no en presentaciones de declaraciones juradas sin efectivo mediante. Esto quiere decir que desde que se pongan en práctica estas medidas, los contribuyentes liquidarán el IVA en efectivo a través de un cheque (cuando sea más de 1.000 pesos), lo que en teoría aumentará la bancarización del público. Por lógica, esto posibilitará un mejor control al dejar cada operación de pago un rastro bancario.
• Claroscuros
Hay todavía varios grises en el lanzamiento de esta medida. El principal es el momento en que comenzará a regir. Personalmente Domingo Cavallo dio la orden a sus colaboradores, especialmente al jefe de la AFIP, Héctor Rodríguez, de que a más tardar en agosto ya comience la liquidación de IVA vía facturación. Sin embargo, es muy probable que la intención del ministro no pueda ver la realidad. En primer lugar, desde el propio organismo recaudador y desde los estudios contables (fundamentalmente en las grandes corporaciones) aseguran que este cambio demandará por lo menos entre dos y tres meses para poder implementarse en los sistema informáticos y contables. Esto quiere decir que si la resolución de la AFIP apareciera dentro de junio, recién entre setiembre y octubre estarían en condiciones de cambiar la liquidación. Más combativos son los legisladores. Un cambio de estas características debe ser aprobado por ley, ya que no entra en los poderes especiales que el Congreso otorgó a Cavallo. Según lo que se pudo saber ayer, los diputados justicialistas tienen muchas dudas en este cambio y requerirían de varias visitas de Cavallo o de su secretario de Ingresos Públicos, José María Farré, para quedar convencidos de la necesidad de este lanzamiento. Esto implicaría por lo menos un retraso de otro mes para poder reglamentar definitivamente la modificación. El aumento de los aportes previsionales a 16 por ciento con la posibilidad de deducirlo de Ganancias fue tomada por Cavallo por un doble motivo. El ministro de Economía se convenció de que a la larga, y cuando sea comprendido por el público, este sistema generará más voluntad en las empresas para blanquear trabajadores por la posibilidad de descontar el pago de IVA. Además para Cavallo implica un aumento en la concentración del sistema en el IVA. El ministro quiere que en menos de un año todo el sistema tributario se concentre en ese impuesto y en Ganancias, con lo cual toda vía que haga concentrar los conductos de pago hacia los dos tributos es bien recibida.
• Beneficiados
En general los sectores que más se beneficiarán con esta medida son los que tengan mucha mano de obra intensiva en su proceso productivo, ya que el costo laboral es el componente (por lo menos en términos contables) que más agrega al precio final en cuanto al valor agregado de un producto.
El razonamiento de los asesores de Cavallo al lanzar la medida fue que cuando individualmente más costo haya (más trabajadores empleados y blanqueados), más IVA para deducir habrá al finalizar el proceso. Leonel Massad criticó que el sistema impositivo argentino lentamente se está sobrecargado de pagos a cuenta de los tributos a las ventas y Ganancias. «El costado positivo es que habrá más incentivos a blanquear situaciones de evasión, pero implica una mayor complejidad en el cómputo y el control impositivo tanto de las empresas como de la AFIP.» Hasta hoy hay cuatro situaciones en las cuales hay impuestos que pueden ser computados a cuenta: la Ganancia Mínima Presunta a cuenta de Ganancias, el impuesto al gasoil para las explotaciones agropecuarias y transportes (entre otros) que pueden deducirlo también de Ganancias, el impuesto al cheque que hasta ahora puede deducirse en la franja de 2,5 a 4 por mil, y toda la batería de sectores beneficiados por los planes reactivantes que pueden deducir de IVA los aportes previsionales. La posibilidad de deducir el aumento de estos aportes a 16 por ciento sería la quinta alternativa de pago a cuenta dentro del sistema impositivo.
Temporalmente el lanzamiento de esta medida no tendría las demoras que el cambio en la liquidación del IVA. En este sentido, la única tardanza importante sería la verdadera capacidad de la DGI de controlar el nuevo sistema.
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