12 de agosto 2004 - 00:00

Kirchner, duro con petroleras (se teme otra suba de naftas)

Sergio Acevedo
Sergio Acevedo
El presidente Néstor Kirchner volvió a arremeter ayer contra las empresas petroleras. «Tienen que entender que acá viven argentinos que no pueden ser vapuleados todos los días por el precio de las naftas», dijo, con lo que reavivó las especulaciones sobre nuevos aumentos en los combustibles.

En un contexto marcado por el mantenimiento del precio internacional del petróleo por encima de 44 dólares y con expectativas de que aún podría subir más, el gobierno parece estar preocupado por la posibilidad de más aumentos en el mercado interno.

• Sin normas

Esto se explica porque, si bien la semana pasada se fijaron retenciones muy altas para la exportación de petróleo, no hay normas que obliguen a las petroleras a vender el crudo en el mercado interno al mismo valor que obtienen en el exterior, menos la retención.

Durante 2002, después de la devaluación y la aplicación de una retención de 20%, las productoras les vendían petróleo a las refinerías sin crudo propio al precio internacional, menos 10%, la mitad de la retención. Entre enero de 2003 y abril de este año, rigió el acuerdo de estabilización por el cual el crudo se vendió en la plaza local a 28,5 dólares. A mediados de mayo, cuando el convenio ya no se renovó, Repsol YPF selló un acuerdo de palabra con el gobierno para vender el crudo a la paridad de exportación (el precio internacional menos la retención).

• Malestar

Las demás productoras manifestaron cierto malestar por este acuerdo, pero aparentemente lo habrían cumplido. Sin embargo, la situación cambió esta semana, cuando el gobierno empezó a aplicar retenciones crecientes desde 28% para 32 dólares de precio, hasta 45% para 45 dólares o más.

Las refinerías creen que las productoras volverán, de mínima, al esquema de 2002, y sólo le restarán al precio internacional, la mitad de la retención. Ayer se supo que las negociaciones recién están comenzando, y esto explica que Kirchner haya vuelto a salir contra posibles aumentos.


Si a un precio de 44 dólares se le descontara 21,5% -la mitad de la retención de 43%-, el petróleo se vendería en el mercado interno a 34,5 dólares, mientras, según las petroleras, los actuales precios de los combustibles corresponden a un precio de 31 a 32 dólares por barril. De acuerdo con las empresas, habría que sumar, además, el efecto de la devaluación del peso de los últimos días.

Fuentes del Ministerio de Planificación aseguraron ayer que no habrá suba en los combustibles, como si, paralelamente al embate contra las petroleras, se estuviera conversando con las empresas. Esta semana, la más vapuleada fue Petrobras, a la que desde el máximo nivel del gobierno se le reprochó por los aumentos de precios y por la falta de inversión. Sin embargo, se afirma que el gobierno también está presionando sobre Repsol.


Pero ayer, se conocieron declaraciones del gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, quien reprochó a la empresa española por «desatender el tema del empleo» en el norte de la provincia, en referencia a lo ocurrido en la empresa Terminales Marítimas Patagónicas (Termap), de Caleta Olivia, que durante 13 días fue ocupada por menos de un centenar de desocupados en demanda de puestos laborales. Termap, en la que Repsol está asociada con PanAmerican Energy y Vintage Oil, debió finalmente incorporar a los ocupantes, porque el conflicto se prolongaba acrecentando las pérdidas, debido a que el gobierno provincial no arbitró las medidas para cumplir la orden de desalojo emitida por la Justicia el 2 de agosto.

Según
Acevedo, « sorprendentemente la firma que se lleva 54% del petróleo de Santa Cruz, RepsolYPF, es la que menos invierte en la provincia, la que más pozos abandonados tiene y la que menos productividad tiene en sus campos petrolíferos».

Concluyó que «resulta sorprendente que después del conflicto ofertaran más de 600 soluciones laborales, cuando estuvimos cinco meses esperándolos para discutir esta agenda».

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