Declaró en Uruguay que no aceptará «presiones directas o indirectas» para cancelar más de la deuda tras trascender que el Fondo está desconforme y no augura un buen futuro. El canciller Bielsa agregó confusión al decir que «ingreso mayor no es para pagar deuda». Ni que aumentará pagar 3%. El Fondo advirtió que pagar BODEN y Préstamos Garantizados ya insumirá de 4,5 a 5% de superávit. Rocha, ex diplomático de EE.UU. en el país, dijo que no se avanza en «dirección positiva» y que la Argentina «no aprecia la mano que le dio Washington». Otros presidentes no acompañaron su queja contra el Fondo. Aparte se enojaron porque Kirchner hizo esperar a Lula 40 minutos, llegó a una cena 90 minutos después y los desairó para reunión de prensa. Atendió bien sólo al candidato de la izquierda, del Frente de Uruguay y a grupos de tipo social. Kirchner se sigue moviendo internacionalmente con desplantes y provoca reacciones. Internamente también pero no se lo dicen. Firmaron que participen empresas de países socios en obras públicas en otros países. Casi lo único positivo del diálogo.
Los jefes de Estado de la Argentina, Brasil, Uruguay (Jorge Batlle), Paraguay (Nicanor Duarte), Chile y Bolivia (Carlos Mesa) se reunieron ayer en esta capital durante unas 6 horas para protagonizar la XXV Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur.
La reunión se inició pasadas las 9 y se prolongó hasta después de las 14, lo que provocó inconvenientes de agenda, sobre todo para Kirchner, que dejó intempestivamente la cumbre (ver nota aparte).
En una evidente respuesta al Fondo (este diario anticipó ayer que después de julio el FMI exigirá un superávit fiscal primario de entre 4,5% y 5%), el presidente argentino, con su habitual tono airado, sostuvo:
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