"La Argentina debe declarar una moratoria y devaluar"
-
Remeras a un centavo de dólar: el festival de subfacturación de importaciones alcanza al 76% de los textiles
-
Castiglioni: "Para reducir la pobreza fue clave la baja de la inflación y la suba de los salarios informales"
PERIODISTA: ¿Cuál es su visión sobre lo que puede pasar en la Argentina?
Hans Joerg Rudloff: Sinceramente, además de que es un hermoso país, antes de ello quiero hablar de los enormes progresos realizados en los años '90. Recuerdo que hasta el '91 la situación no era mejor que ahora, y luego vino ese enorme progreso. Particularmente para mí, es muy desagradable la situación actual. Primero, hubo canje de deuda y, a los 4 días, se hace otro. Ahora se ven medidas que son casi una confiscación. Las cosas que estamos viendo no se dieron en ninguna parte del mundo. En Rusia no hubo confiscación, por ejemplo. No agarraron la plata de otros o introdujeron un control de cambios.
P.: ¿Cómo se vieron en el exterior las últimas medidas?
H.J.R.: Nadie está más o menos embarazado. Todos encontrarán medios para salir. Realmente, no se entiende en el exterior lo que han hecho recientemente. Está claro que había una caída de depósitos que había que frenar, pero no adoptaron la medida correcta.
P.: ¿Se pudo evitar llegar a estos precios de default?
H.J.R.: Después de las privatizaciones, hubo un sobreendeudamiento. Yo se lo dije a Miguel Kiguel y Daniel Marx en su momento, cuando emitían títulos públicos. Pero es la diferencia entre un banco de inversión y los otros tipos de bancos. El banco de inversión siempre aconseja emitir títulos de deuda, porque cobra las comisiones. Aceptaron el mal consejo que les dieron los bancos de inversión. Hasta un niño miraba los u$s 150.000 millones de deuda que tenía la Argentina y se daba cuenta de que no era posible que la pagaran.
P.: Entonces, ¿qué medida recomienda tomar?
H.J.R.: Aumentar los impuestos en recesión siempre es estúpido. Pasó con Rusia, cuando el entonces titular del FMI Michel Camdessus recomendó subir los impuestos. Era una economía basada en el trueque la de Rusia. Todo al revés de lo que debería. Cavallo piensa en indicadores macroeconómicos, pero hay veces en que algunas medidas no se pueden aplicar. En la historia de la economía moderna, no hubo un país que pudiera crecer con su moneda sobrevaluada. Miren a Brasil, Chile y Europa. ¿Cómo puede sostenerse la convertibilidad? La devaluación es la única salida. Sé que en la Argentina son sensibles al tema por la inflación que podría sobrevenir. Pero Brasil devaluó y no tuvo suba de precios.
P.: ¿De dolarización, por lo tanto, mejor no hablar?
H.J.R.: Es una linda idea, pero no funciona. La Argentina tiene que salir con sus propias herramientas. Es un camino muy duro intentar superar la crisis sin devaluación, y la población sufrirá mucho en el intento. Generalmente, lo que sucede siempre es que surge algún líder o régimen que se aprovecha del descontento popular, como Chávez, en Venezuela. El gobierno debería tener en cuenta a su población a la hora de definir las medidas. Lo único que puede salvar al país es que comience a crecer. Aquí hubo una política errónea que debe ser corregida para restablecer la confianza. El gobierno debe declarar la moratoria de la deuda por dos años y devaluar la moneda. Pero Cavallo sólo escucha lo que quiere escuchar. Se ve como un hombre del libre mercado, y para nosotros es un enemigo del libre mercado. Aquí se ha confiscado dinero de las AFJP, y ahora hay control de cambios.
P.: ¿Que pasará con el canje de deuda?
H.J.R.: Para nosotros, el daño ya está hecho. Los precios de mercado de los títulos argentinos ya están a precios de default. Las pérdidas están asumidas y reconocidas. Rusia entró en default, reestructuró la deuda y ahora tiene acceso al crédito. Ahora, con una reestructuración, cualquier precio es negocio. Los mercados quieren tener esperanza. Deben reestructurar la deuda, devaluar, y en el corto plazo volverá el crédito. Así fue con Rusia. Lo que han hecho ahora con los depósitos me recuerda a la historia de las tres puertas. Hay una multitud dentro de una habitación que tiene tres puertas abiertas. Si se cierra una, empiezan a preocuparse; si cierran otra, llega el pánico. Ustedes cerraron las dos puertas ya. Para calmar a la gente, tienen que tener las tres puertas abiertas. No sirve dar pequeños pasos, hay que tomar medidas radicales.
P.: ¿Cuál es la opinión que hay de Cavallo en EE.UU.?
H.J.R.: En Washington están hartos de las ideas de Cavallo. Fue un mal año en el mundo, por la recesión y los atentados del 11 de setiembre. Todavía estamos en el medio de una guerra. Otros temas dominan la agenda.




Dejá tu comentario