11 de mayo 2004 - 00:00

La Argentina duplicó ya exportaciones

La Argentina duplicó ya exportaciones
Un viejo cuento popular chino se basa en las penurias amorosas de un joven que se ve obligado a casarse con una mujer a la que no ama porque «sus padres aportaban un kilo de arroz como dote». La extrema pobreza en China, sin embargo, se ha venido reduciendo a una velocidad muy superior a la promedio de los países de ingresos medios / bajos, como resultado de un crecimiento económico que sorprende a casi todos los analistas internacionales -9,1% en 2003-.

La incorporación de millones de personas al mercado de consumo en China interesa particularmente a la Argentina, dado su carácter de proveedor de alimentos. Casi 90% de nuestras exportaciones a ese país se compone de productos primarios y, fundamentalmente, manufacturas de origen agropecuario. Durante el primer trimestre del año prácticamente se duplicaron las exportaciones a China, con respecto a igual período del año anterior, alcanzando los 421 millones de dólares, equivalentes a casi 6% del total de las ventas externas argentinas. Pese a este aumento, todavía es ínfima la presencia de productos argentinos ya que cada chino nos compra sólo 1,20 dólar por año, cifra que da una idea del enorme potencial de este mercado.

• Salarios

Cabe señalar que el salario promedio es inferior a un dólar por hora, cifra que, por el milagro de la devaluación en la Argentina, no está muy lejos de los sueldos locales.

Incursionar en el mercado chino con productos de valor agregado tiene sus complicaciones. Luis Pagani, presidente de Arcor, señala que su padre, Fulvio, ya por los años '60 tuvo la visión sobre la importancia del mercado asiático y por esta razón se convirtió en un asiduo concurrente a ferias comerciales con el propósito de hacer conocer sus productos. «Pese a que nos adelantamos y hoy exportamos golosinas a China, aún nos queda mucho por crecer», señala Pagani.

En ese sentido, Laboratorios Bagó, una empresa argentina con presencia internacional, desistió recientemente de operar un laboratorio farmacéutico ofrecido por el ejército chino al evaluar los riesgos que implicaba la operación. Eduardo Oviedo, un argentino doctorado en Política Internacional en la Universidad de Pekín, recomienda aprovechar la política china de la «campaña hacia el Oeste», que promueve la radicación de inversiones en la región centro-oeste del país. Este mercado es más acotado que la región costera, «pero más favorable para nuestros empresarios, cuyos beneficios económicos pueden surgir de la menor competencia, las preferencias impositivas y el diálogo político con las autoridades centrales y locales», sostiene el especialista del Conicet.

Para precisar el potencial del mercado chino será clave el encuentro que hacia fin de mes realizará el Banco Mundial en conjunto con el gobierno chino para analizar las políticas orientadas a combatir la pobreza.


El encuentro se llevará a cabo en Shanghai, la ciudad más pujante de ese país, y uno de los invitados especiales será el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva. Las cifras oficiales muestran que la pobreza de China es muy baja (menos de 5%), pero distintos trabajos cuestionan este nivel y sostienen que en realidad es muy superior.

Athar Hussain, un experto de la OIT, sostuvo en un reciente estudio («Urban Poverty en China») que si se calcula la pobreza no por el ingreso per cápita, sino por el gasto, resulta que la tasa ronda 12,5%, equivalente a más de 160 millones de pobres. Si a este dato se agrega que China está obligada a crecer a elevadas tasas para dar espacio a los 14 millones de personas que anualmente se incorporan a su mercado de trabajo, resulta claro el enorme potencial de este mercado. Hasta ahora se ha aprovechado mínimamente, ya que las exportaciones son sojadependientes, pero entre los empresarios existe la expectativa de que el viaje de Kirchner a China signifique convenios comerciales que permitan una mayor integración.

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