Así como hasta la anterior semana la Bolsa mostraba su perfil de «dama empecinada», buscando remontar la corriente contraria del contexto y tratando de sumar en alza, para la víspera fue capaz de delatar una de sus otras abundantes facetas. Y por allí es que cuesta tanto habituar la operatoria a un rostro bursátil, porque del modo más agresivo e inesperado, el mercado más dinámico del mundo es capaz de variar su aspecto. Y ayer lo hizo. Y de qué modo (diría, el afectado por la caída a pique). Porque viniendo de un plan de mejoras, se reabrió la semana con baja del casi 8,5% en la plantilla Merval clásica, con algo menos en la de las locales.
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... Pareció que primero actuaba el «efecto» (la fuerte baja en las acciones) y después surgía la «causa», con el mensaje de un ministro de Economía que abordó tres capítulos de la vida económica, financiera, y social, de donde derivaron bonos al por mayor -cotizables en Bolsa-para los que están atrapados en el campo de concentración financiera. Pero, después con retenciones varias cubriendo la gama de rubros, entre agropecuarias e industriales, más una severidad impositiva acentuando el poder policíaco.
Nada pareció tener gusto a vitaminas, por lo que el efecto de adelanto -clásico-ante las previsiones sobre lo que se iría a decir en la conferencia, actuó de depresivo sobre cotizaciones accionarias. El desinflarse de la plaza estrella anterior -Grupo Galicia-y su 25 por ciento de merma, actuó de modo nítido. Pero, fue más preocupante la baja de PC y su casi 7 por ciento, con fuerte volumen. Delicado.
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