27 de enero 2002 - 00:00

La Inestabilidad Económica Argentina Continuará Desafiando a las Compañías Latinoamericanas que operan en el País

En opinión de Standard & Poor's, el impacto de la actual inestabilidad macroeconómica Argentina continuará afectando a empresas Latinoamericanas con operaciones en dicho país. No obstante, en el caso particular de las empresas calificadas por Standard & Poor's, no se anticipan cambios generalizados de calificación por este factor debido al relativamente bajo nivel de exposición que poseen en Argentina versus el tamaño de los activos y cash flows consolidados en sus países de origen. Sin embargo, las entidades cuyas ventas estén más concentradas en el mercado interno argentino sufrirán un mayor impacto, debido a que estarán más expuestas a los efectos de la devaluación y las presiones regulatorias. Por esta razón, se revisaron a negativas las tendencias de la calificación de dos empresas chilenas, Endesa y Enersis, debido en parte a la exposición a Argentina..

Utilizando el tipo de cambio oficial, se calcula que el impacto para las embotelladoras tales como CCU, Andina, AmBev y Coca-Cola-Femsa será de una caída en el EBITDA derivado sus operaciones en Argentina de 10% a 35% , mientras que las compañías de celulosa y derivados de la madera chilenas Arauco y CMPC han calculado que, al cambio oficial, el impacto sobre sus ganancias rondaría los $15 a $25 millones. Sin embargo, Standard & Poor's espera que la fortaleza crediticia se mantenga acorde a los actuales niveles de calificación.

Las elevadas tasas de interés, la escasez de crédito existente en el mercado local, un mayor deterioro en el nivel de cobranzas, las potenciales dificultades para el traslado de los mayores costos al consumidor final, la caída en el nivel de ventas, la falta de liquidez en la economía general ocasionada por el parcial congelamiento de los depósitos, y la fragilidad del sector bancario, son sólo algunos de los factores negativos que se espera continúen afectando a las compañías que operan en Argentina. A pesar de las contrastantes diferencias con las variables fundamentales de la economía en Chile y México, y hasta cierto punto en Brasil, se espera que las filiales de empresas de estos países que operan en Argentina también se vean afectadas por los mismos desafíos.

Algunos de los desafíos adicionales que enfrentan las subsidiarias argentinas de empresas chilenas operando en la industria de servicios públicos son la “esificación”de las tarifas denominadas en dólares y la incertidumbre con respecto a los términos bajo los cuales los contratos de concesión serán renegociados. En el caso de las compañías brasileñas la exposición a Argentina es, en general, muy baja comparada con la dimensión de sus operaciones principales en Brasil o el extranjero, resultando en un impacto limitado de su calidad crediticia general. Asimismo, muchos exportadores brasileños han buscado encontrar nuevos mercados de exportación en 2001, reduciendo considerablemente la exposición de estas compañías a Argentina en su cartera de cuentas a cobrar por exportaciones.

La incertidumbre con respecto a cómo evolucionarán las presiones inflacionarias en el transcurso de los próximos meses, y de su posible derivación en presiones para el ajuste de los salarios reales, hacen difícil predecir el grado al cual las estructuras de costos de las compañías se verán afectadas. Desde la aprobación del nuevo plan económico, las compañías que poseen mayor dependencia de materias primas importadas ya han comenzando a cuantificar el impacto de las nuevas medidas en su base de costos. Aun así, y debido a que los servicios públicos y los combustibles constituyen una parte importante de los costos básicos, es posible que los distintos mecanismos de control de precios promovidos fuertemente por el gobierno argentino, puedan brindar cierto alivio a la estructura de costos de diversas compañías, aunque en contrapartida un congelamiento de las tarifas puede afectar seriamente los flujos de fondos de las compañías de servicios públicos.

Standard & Poor's considera que, en comparación con aquellas cuya actividad comercial gira en torno del mercado exportador, las compañías con operaciones más directamente vinculadas al mercado local se verán más afectadas por una menor demanda, que a su vez depende de consumidores cada vez más austeros al momento de evaluar precios. Sin embargo, es difícil determinar la totalidad de los efectos negativos que pesarán sobre el desempeño de las compañías, ya que por ejemplo, la actual incertidumbre sobre cómo las medias recientemente aprobadas serán implementadas está ocasionando retrasos en el envío de divisas al exterior, no permitiendo a los deudores ni el pago de deuda con el exterior, ni otros pagos generales en divisas. Aunque los exportadores podrían beneficiarse por alguna mejora en competitividad y el acceso directo a divisas, la escasez de crédito incluyendo líneas de financiamiento comercial y la inseguridad acerca la libre disponibilidad de sus propias divisas constituyen dos grandes interrogantes. Asimismo, los desafíos en el ámbito financiero exigen una muy cuidadosa administración de la caja. Sin embargo, esto por sí solo no necesariamente garantiza el éxito en la gestión de las operaciones en el contexto actual, ya que las mismas también podrían verse afectadas por la escasez de productos importados o exportables, lo cual tiende a ser una consecuencia típica de los mercados que especulan con una devaluación futura incierta y expectativas de inflacionarias.

Aunque los vínculos entre Argentina, Brasil, Chile y México involucran a diversos sectores económicos, la mayoría de las compañías latinoamericanas calificadas por Standard & Poor's que poseen una exposición significativa a Argentina, se concentran en tres industrias principales: forestal, alimentos y bebidas, y servicios públicos.

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