Durante junio, el 12,8% de los créditos tomados por las familias argentinas presentó atrasos en los pagos de más de 90 días. De este modo, la morosidad frenó su escalada, en términos generales, aunque hubo heterogeneidad entre las líneas: mientras la situación de los préstamos personales siguió empeorando, se observó una mejora en las tarjetas de crédito.
A través de la publicación de su nuevo Informe sobre bancos, el Banco Central (BCRA) confirmó los datos sobre mora correspondientes al sexto mes del año, que ya venían siendo estimados por analistas privados a partir de la información que surge de la Central de Deudores de la autoridad monetaria. Vale recordar que el ratio de irregularidad en los créditos al sector privado venía creciendo sostenidamente desde noviembre de 2024.
Respecto de la interrupción de esta dinámica alcista, y alarmante, la entidad que conduce Santiago Bausili explicó que respondió a dos fenómenos: por un lado, a que hubo "una desaceleración en el ritmo de crecimiento real de la cartera irregular (numerador del ratio; en parte derivado del envío a irrecuperables fuera de balance de deudores que hasta mayo estaban en situación irregular)" y, en paralelo, a un "aumento real del financiamiento total (denominador del ratio)".
Al respecto, un informe de la consultora 1816 señaló que los planes de refinanciación de deudas ofrecidos por los bancos, "récord en décadas, probablemente hayan contribuido a que la mora deje de aumentar".
La morosidad de junio, línea por línea: un escenario heterogéneo
Sin embargo, solo se vio una mejora en la línea de tarjetas de crédito, que era una de las más afectadas. Aquí la mora cedió desde el 13,1% al 12,6%.
Por el contrario, en los préstamos personales la cifra volvió a marcar un nuevo récord, al trepar desde el 15,9% al 16,4%. En este contexto, cabe remarcar que la Tasa Nominal Anual (TNA) para estos préstamos se mantiene en torno al 65% ya desde hace varios meses; este costo supera por amplia diferencia a la inflación estimada para los próximos 12 meses y casi que ni bajó desde que se estabilizó en la zona del 70% en diciembre del año pasado, tras las turbulencias que se vieron durante el período electoral.
También siguió creciendo la irregularidad en los créditos prendarios, la cual pasó del 7,7% en mayo al 7,9% en junio. Por su parte, para los créditos hipotecarios permaneció estable, en el 1,6%.
Morosidad récord: incertidumbre entre los analistas respecto de la sostenibilidad en la mejora
Pese a que el dato general puede considerarse "positivo", teniendo en cuenta cómo venía la dinámica, en 1816 no se animaron a descartar por completo que la morosidad no vuelva a aumentar en algún momento del tercer trimestre. Esto responde, entre otros factores, a que la irregularidad continuó aumentando en 18 de las principales 30 entidades financieras, y a que el repunte en el financiamiento real total al sector privado se da "a tasas marginales".
"Podría argumentarse que, con morosidad tan elevada, con dudas razonables acerca de lo que harán las tasas durante 2027 y con bonos soberanos Duales líquidos ofreciendo retornos de hasta TAMAR + 9,2 % (lo que implica asegurar un spread bancario altísimo por 2 , 3 o 4 años), las entidades financieras no tienen demasiado incentivo a volver a impulsar fuerte el crédito a familias y empresas", plasmó la consultora en su informe.
La consultora LLZ Macro y Finanzas destacó que el financiamiento al sector privado volvió a crecer en julio, en términos reales, por primera vez desde diciembre de 2025. No obstante, lo hizo fundamentalmente por los préstamos de corto plazo a empresas, mientras que en el caso de las familias no se vislumbra tal incremento.
Hacia adelante, la entidad que dirige Leandro Ziccarelli ve que la morosidad puede ceder por una cuestión normativa. Esto es ya que, cuando se realiza una refinanciación, el criterio del BCRA obliga a esperar varios pagos antes de elevar de categoría a los deudores. La mayor parte de la irregularidad se encuentra en situación 4, por lo que regularizarse requiere un salto de dos categorías (ya que la mora comienza en situación 3), es decir, un “lag normativo” de cinco meses. Por lo tanto, de acuerdo con su pronóstico, la refinanciación de los bancos podría impactar en las estadísticas recién en la última parte de este año.
De todos modos, también hay que contemplar a aquellos que no están en mora, pero están al límite al presentar atrasos de entre 31 y 90 días (situación 2). Tomás Buscaglia, Research Analys de Adcap, detalló que entre estos individuos, solo el 22,5% volvió a estar al día entre junio de 2025 y junio de 2026. "Casi la mitad (47,6%) cayó al peor escalón, situación 5. Los que salieron del sistema tenían la deuda más chica de todos", profundizó.
Entre las empresas, la porción de financiamiento con atrasos se mantuvo sin cambios, en el 3,5%. Al agregar familias y firmas, la cifra alcanzó el 7,6%, levemente por debajo del 7,7% de mayo.
A nivel sectorial, las empresas de la construcción y la industria son de las que muestran peores indicadores. Santiago del Estero, La Rioja, Chubut, Mendoza y Salta son cinco provincias en las cuales los números en estos sectores son más preocupantes que en el resto del país.
El escenario descripto muestra que, pese a que la irregularidad encontró techo momentáneo, todavía no hay garantías para que este repunte se extienda en el tiempo. Entre los morosos, algunos pasan a situación de irrecuperables y otros refinancian sus pasivos, pero muchos deudores no morosos están cerca de pasar a serlo. Mientras tanto, los ingresos reales no logran una recomposición que les permita a las familias argentinas mejorar su capacidad de pago. Este combo le pone un serio límite a la posibilidad de que el crédito en pesos vuelva a ser un motor de la economía, ante lo cual el Gobierno pareciera apostar "all in" al financiamiento en dólares.