12 de agosto 2002 - 00:00

"La reactivación en la Argentina es inminente"

Michael Mussa, autor de una de las radiografías más crudas de la crisis económica argentina actual, es uno de los economistas de los Estados Unidos que alcanzaron fama con sus explicaciones sobre nuestro país. Su libro «Argentina, del triunfo al fracaso» analiza qué ocurrió en la Argentina desde el ángulo del FMI; organismo del cual fue el economista jefe.

Ligado a la gestión de Ronald Reagan y a la Universidad de Chicago, Mussa estuvo unas horas en Buenos Aires, de paso entre su país y un seminario organizado en Bariloche. En el diálogo que mantuvo con este diario, Mussa anunció que en las próximas semanas la Argentina tendrá un acuerdo con el FMI y que la reactivación del país es inminente, si es que ya no comenzó.

A continuación lo principal del diálogo con Mussa:

Periodista: Su libro está escrito en plena crisis del segundo semestre de 2001, pero se publica ahora ¿Qué le agregaría a partir de lo que pasó bajo la era Duhalde?


Michael Mussa:
Dos cosas. Una es que creo que la crisis ha resultado ser significativamente más desastrosa de lo que era necesario porque las acciones que se tomaran al final de la administración de De la Rúa y después en muchas instancias han sido contraproducentes. No había manera de escapar sin una crisis significativa y una caída de 5% o 7% del PBI, pero nadie pudo pensar en el porcentaje que se dio de caída del producto de 15% a 20% y una destrucción total del sistema bancario. Eso debió evitarse.

P.: Para pasar de la tragedia al triunfo, ¿qué hay que hacer ahora?


M.M.:
La economía argentina se va a recuperar. Eso va a comenzar muy pronto si es que no empezó ya. Y la recuperación inicial puede ser sorprendentemente alta. Hemos experimentado lo mismo en la mayo-ría de los países que experimentan este tipo de crisis con un impacto negativo. Una vez que se llega al fondo hay una tendencia a subir. El balance comercial positivo, la acumulación de las reservas, el no tener que pagar los intereses por el capital de la deuda deja al presupuesto en una buena performance. Hay que ver qué se hace con los depósitos bancarios que todavía son una amenaza. Pero los argentinos están aprendiendo a vivir en una economía donde no hay un sistema financiero confiable ni fondos locales confiables. Los argentinos tienen mucha experiencia en esto y después de una baja de 25 puntos porcentuales del PBI, una recuperación de 8 o 10 puntos entre ahora y el próximo año y 2004 no es una expectativa poco razonable.

• Alguien ganó

P.: Hay un protagonista ausente en la crisis como la describe, las empresas que promovieron la crisis para beneficiarse con la devaluación y el no pago de sus deudas a través de la ley de quiebras...

M.M.:
El libro realmente termina al final de 2001 y no se concentra mucho en lo que ocurrió después. Pero la destrucción del sistema bancario y la destrucción del valor de los depósitos bancarios son mucho mayores que el efecto del default del gobierno. Los ahorristas perdieron, pero alguien ganó. En una economía con una recesión muy extrema, las empresas han sufrido, pero también han existido algunas categorías importantes de deudores que limpiaron sus deudas; y tenían una capacidad para pagar, no todo quizás, pero si un monto significativo. Ahora es cierto que son los ahorristas los que tienen que pagar estos costos o se pasaron a los contribuyentes argentinos en general. Es rara la vez que una crisis grande no beneficia a alguien así que en la Argentina como en muchos otros países hay personas que han podido salir oliendo a rosas o mucho mejor de lo que suponían y esto tiene que ver con cómo se manejó la crisis después del default.

P.: ¿Qué piensa de la propuesta de la dolarización?


M.M.:
La moneda norte-americana sigue siendo utilizada extensivamente en la Argentina para muchas acepciones. Dado el estado de las finanzas locales es bueno. Como reemplazo total de la moneda local creo que es una mala idea para la economía como la argentina, donde los impactos no están correlacionados exactamente con los de los Estados Unidos. Y tampoco hay una correlación exacta de la política monetaria de los Estados Unidos con las necesidades de la Argentina. Ahora, si este proceso finaliza en una hiperinflación y se vuelve imposible restablecer una moneda local en la cual la gente tenga confianza y tenga cierta estabilidad entonces puede ser que no existan otras opciones más atractivas que pasar a la dolarización. No creo que ésa sea la situación todavía. O que ésta tenga porqué ser la situación. Pero no lo podemos excluir como posibilidad.

P.: También califica a Cavallo como una leyenda ¿Cree que se terminó eso?


M.M.:
No es lo último que hemos escuchado de Cavallo. Cavallo es una gran personalidad, muy peculiar. Tiene gran impulso. Creo que no existe duda de que sus políticas al principio de la gestión de Menem fueron claves en la mayo-ría del éxito que se logró. Tampoco existen dudas de que en su última vuelta a la economía trataba de mantenerse más allá de la razón desesperadamente y sus medidas fueron un error. Pero en fin, ¿cómo va a juzgar uno a Napoleón como general? ¿Por su victoria en Austerlitz o por la catástrofe en la campaña hacia Rusia? A veces se dice que solamente un general con la grandeza de Napoleón podía llevar un ejército a Rusia y creo que tiene un poco que ver con este símil de Cavallo. Es un hombre de grandes éxitos, pero también su aporte fue importante a la catástrofe. Tampoco hay que echarle la culpa a Cavallo de todo lo que pasó.

P.: ¿Cree que después de las elecciones puede haber un vuelco de las expectativas como con Menem en 1991?


M.M.:
El plan de convertibilidad fue como un truco de magia que compró una credibilidad instantánea en el mercado. Redujo la inflación rápidamente, permitió una recreación de la economía y del sistema bancario. Fue en parte un truco. Y no creo que uno se pueda salir con la suya con el mismo truco dos veces.

Entrevista de Ignacio Zuleta y Guillermo Laborda

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