Martín
Redrado
disertó
ayer en la
Jornada
de AEA.
Dijo que el
crecimiento
podría
afectarse
el año
próximo.
«Frente a las turbulencias, el sistema monetario y financiero protegió al país del contagio, y los niveles de crédito a empresas y familias no se vieron resentidos.» Con estas palabras y debido a los reclamos desde algunos sectores de una modificación de la política monetaria, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, salió ayer en defensa del actual sistema aplicado en el país.
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En ese sentido, indicó que «generalmente se hace una comparación con Brasil -país bajo un régimen de metas de inflación-, pero indudablemente en el contexto de crisis, la suba del tipo de cambio hubiera provocado una espiralización».
Redrado disertó ayer en la Jornada de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) luego de Ricardo Arriazu y antes del economista turco ( radicado en Estados Unidos desde 1975) y profesor en Harvard Dani Rodrik. Al encuentro asistieron más de 200 personas, principalmente hombres de negocios como Cristiano Rattazzi, Alfredo y Gloria Coto, Aldo Roggio y José Cartellone, encargado de la apertura de las conferencias.
En su exposición, Cartellone aprovechó para dar a conocer la posición de AEA frente al anuncio de Hugo Chávez de nacionalizar Sidor. «Vemos como un hecho muy negativo la decisión del gobierno de Venezuela de tomar el control de Sidor. El Grupo Techint es para nosotros un modelo de lo que aspiramos para las empresas argentinas», afirmó. Entre los economistas que escucharon las conferencias se encontraban Miguel Bein, Javier Alvaredo, Jorge Avila, Manuel Sánchez Gómez, Daniel Marx y Pablo Guidotti, entre otros.
A su turno, Rodrik expuso sobre el crecimiento argentino. Como conclusión de su exposición planteó que « durante los 90, la convertibilidad significó crear credibilidad a costa de la competitividad, mientras que ahora la situación es exactamente la opuesta».
A continuación, las principales declaraciones de Redrado:
América latina está hoy mejor preparada para enfrentar las turbulencias. Sin embargo, la región no es completamente inmune. En mi opinión, no se verá afectada en 2008, aunque podría producirse una leve repercusión en las tasas de crecimiento el año que viene.
Aunque las necesidades de financiamiento ya no plantean un problema como antes, los mercados de capitales aún poco desarrollados restringen el crecimiento sostenible a un plazo más largo. . La perspectiva de un menor crecimiento mundial es una señal de atención para la región. El efecto de una caída en los precios internacionales de las materias primas será acotado en la medida en que la recesión en Estados Unidos no se profundice.
Por primera vez, los países en desarrollo no somos el epicentro de una crisis y las condiciones de contagio son menos evidentes.
Frente a las turbulencias internacionales, no hay garantía alguna de que el crédito se restablezca pronto dado que, sin lugar a dudas, estamos frente a un problema de solvencia.
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