10 de octubre 2005 - 00:00

La UIA y la CGT llevaron a Madrid su idea de concertar

Héctor Méndez
Héctor Méndez
La siempre complicada negociación entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Confederación General del Trabajo (CGT) se muda desde hoy a Madrid. En realidad, se trata de una «reunión de trabajo» de los empresarios y sindicalistas argentinos con consejeros de los grupos Primero y Segundo del Consejo Económico y Social de España (CES). El encuentro, tal como adelantó este diario hace un par de semanas, es preparatorio para la Cumbre Iberoamericana que se llevará a cabo en Salamanca a fines de esta semana, en el marco de la cual deberían reunirse los presidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Néstor Kirchner.

Lo llamativo del caso es que la UIA y la CGT ya habían intentado reproducir la experiencia española del CES en el nivel local, sólo para ser defenestrados por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien calificó con duros términos los contactos entre dirigentes de ambos sectores, por afuera de cualquier paraguas oficial.

• Delegaciones

La central fabril estará representada por su presidente, Héctor Méndez, a quien acompañarán Alberto Alvarez Gaiani, José Ignacio de Mendiguren y Daniel Funes de Rioja. Los sindicalistas llevaron a José Luis Lingieri -del gremio de Obras Sanitarias, secretario general adjunto-, Omar Viviani -taxistas, secretario gremial de la central obrera- y Abel Frutos. Y si bien la formalidad indica que Lingieri viajó a España para tomar parte de las reuniones de esta semana en Madrid y en Salamanca, no se descarta que este hombre cercano al gobierno esté allí como parte de una negociación para intentar encontrarle un nuevo operador a Aguas Argentinas.

Del lado español se sentaránlos máximos directivos del CES, incluyendo a su presidente, Jaime Montalvo Correa; también está anunciada la concurrencia de Pedro Bofill Abeilhé, miembro del gabinete de Zapatero.

• Expectativas

Sin embargo, las presencias que más expectativas provocan entre los hombres de la UIA son las de Juan Jiménez Aguilar, titular de la poderosa CEOE ( Consejo Español de Organizaciones Empresarias) y de varios de sus colegas, que además forman parte del CES. Los hombres de la CGT tendrán también con quién compararse: estarán Julián Ariza Rico, de las Comisiones Obreras (CCOO), organización históricamente vinculada al comunismo español, y Manuel Bonmati, secretario de Relaciones Internacionales de la UGT (que nació en el seno del socialismo ibérico).

El intercambio de opiniones sobre las
«políticas de concertación» se producirá recién después del almuerzo programado entre las 14 y las 16.30; conociendo lo bien que se come y se liba en esa bella ciudad, podría haberquien pierda el hilo de las argumentaciones.

Mañana será el encuentro empresarial previo a la Cumbre de Salamanca, en el que
Méndez será uno de los numerosos oradores (su discurso se titula «Las claves de la competitividad iberoamericana: una agenda para el futuro»), y entre el público -además de los mencionados- se mezclarán Federico Nicholson (azucareros) y Héctor Massuh (papeleros), también miembros del comité ejecutivo de la UIA. En cambio, si bien estaba prevista la presencia de Jorge Brito, titular de ADEBA, el banquero se bajó de la actividad hace ya una semana.

Y dado que la Cancillería -que fue quien conformó la lista de convidados- tampoco invitó a la gente del campo (todavía persisten los resquemores por la pelea en relación con las retenciones a las exportaciones agrícolas),
la representación empresarial estará casi exclusivamente en manos de los industriales, con la sola excepción quizá de Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC). Toda una muestra de la fluidez que exhibe hoy la relación del gobierno con la UIA.

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