Lamentablemente, jornada previsible

Economía

No por ser previsible, la suba del precio del petróleo dejó de ser "brutal". Poco importa si en los próximos días el barril de "oro negro" busca un nivel más bajo. Nada podrá hacer olvidar que ayer se marcó el máximo en los contratos de futuro desde que se inauguró el NYMEX, 21 años atrás, en un mercado donde sobra fluido para la entrega inmediata y el frustrado ataque de un grupo guerrillero con menos de cinco personas en Arabia Saudita parecería ser la mejor explicación (o al menos la favorita) por lo que está pasando. De la misma manera, no por ser previsible, la suba que experimentaron ayer las acciones dejó de ser sorprendente. Ya lo venimos diciendo, estamos en un mercado en el que "peor parece ser mejor" (y viceversa). Aceptamos que la situación es, en realidad, más compleja. De hecho, es cierto que fueron un par de operaciones computarizadas que se dispararon hacia el final del día y la aparición de las primeras órdenes de compra del mes -de algunos inversores institucionaleslas que en vista del bajísimo volumen que se sigue operando en Bolsa revirtieron lo que apuntaba a ser una merma segura. Al final, el Dow quedó en 10.202,65 puntos, mostrando una mejora de 0,14%, y el NASDAQ trepó 0,2%, lo que fue tomado por algunos como una muy buena noticia. Es cierto que una suba es una suba, sin importar el contexto. Pero antes de celebrar, hay que pensar que si una mente de lógica pura se pusiera a analizar el comportamiento de todos nosotros (los inversores), sólo podría concluir (como sugirió alguien) que estamos actuando de una mera totalmente esquizofrénica.

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