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Volvió a quedar en claro que los inicios de 2005 no resultan propicios para los mercados de riesgo, pisando -de tal manera- en forma más sigilosa la pendiente del Merval, más en el conjunto del sistema, que por una pérdida porcentual que resulta bien tolerable. Y, dentro de los desarrollos mortecinos del período, destacó de modo especial la carencia de negocios que, la única vez en la que se acomodaron en alza fue en la rueda donde se generó la caída más fuerte en precios. Indudable presencia de ciertas órdenes de mediano porte, por los vendedores, que no tenían contrapartida absorbente.
Se bajó con volumen, se reincorporó algo con negocios en baja. Todo tan desajustado como el «show» que están dando en el exterior nuestros funcionarios, desdiciéndose entre ellos, amonestados unos, soberbios otros, y sin que lleguen a saberse cuáles son los réditos de la gira.
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