El director de la DGI, Horacio Castagnola, aseguró que en noviembre se lanzará la primera prueba piloto de una nueva «clasificación de riesgo» que hizo esa dependencia para los contribuyentes. El sistema será puesto en funcionamiento oficialmente en todo el país en 2006, y se trata de una calificación para los contribuyentes que, dependiendo del perfil de riesgo que la AFIP considere que tienen, serán evaluados con letras en donde la A será la mejor situación y la E, la peor.
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Según Castagnola, «quienes tengan mejor perfil y sean considerados contribuyentes de confianza serán beneficiados con bonificaciones y tratamientos especiales, mientras que los que sean contribuyentes riesgosos tendrán sobre sus espaldas todo el peso de los controles más intensivos y los trámites se les van a dificultar para que realmente sea positivo para ellos mejorar el riesgo».
La información sobre la calificación de cada contribuyente no será pública, es decir que no estará disponible en Internet como sucede con otro tipo de investigaciones. Igualmente, el sistema aún debe pasar por una etapa de ajuste entre la AFIP y los mismos contribuyentes porque «hay muchos errores en los datos que tenemos y vamos a esperar a que las personas se comuniquen con nosotros para aclarar su situación».
Durante un almuerzo del que participó invitado por la Asociación Argentina de Estudios Fiscales, el funcionario planteó una autocrítica en la que destacó la «desactualización de las normas y procedimientos con relación al cambio tecnológico que tiene la AFIP, la ausencia de registros unificados, la incertidumbre en los plazos de tramitación y la falta de transparencia». En relación con esto, detalló que «las torpezas que cometen algunos inspectores como lanzar intimaciones para todas partes que luego no son viables en la Justicia, provocan que el fisco les haga el negocio a los asesores de empresas. Nuestra efectividad hace que bajen los costos millonarios que tenemos en esa materia. No podemos actuar impunemente».
Uno de los temas que actualmente más preocupa a la AFIP es la evolución que tienen los inscriptos en el monotributo. «Es un sistema adecuado en la medida que tengamos mucho cuidado en el monitoreo de quienes pueden esconderse dentro. Hay gente que aprovecha situaciones de excepcionalidad como las que tuvo el país, y que hoy tienen mucho ingreso y mucho capital pero subdeclaran. Hay muchos profesionales que se esconden en el monotributo y evaden el impuesto a la renta», dijo el funcionario.
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