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Además el público está mostrando su intención de mantener pesos en su poder; de allí el aumento de los depósitos en los bancos a pesar de la baja de tasas y la calma en los precios del dólar.
El esquema de salida del «corralito» que estudió el Banco Central, tiene bases sólidas para pensar en un dólar tranquilo a fin de año. Obsérvese como actúa el mercado:
• Las empresas petroleras están liquidando divisas sin apresuramiento, pero en forma regular, igualando lo que ingresan los exportadores de cereales.
• Las petroleras deben seguir exportando ante la menor demanda de combustibles del mercado interno. Los excedentes de hidrocarburos los deben colocar sí o sí en el exterior.
• Estas ventas le aseguran al Banco Central un ingreso constante de divisas que amortiguarán en el verano las menores liquidaciones del agro porque terminan las ventas de cosecha gruesa. Normalmente hasta que se venda la cosecha fina, hay un par de meses donde merman notoriamente las divisas que produce el agro.
• Los pesos que obtienen los grandes exportadores al venderle las divisas al Banco Central, es dinero que está en cuentas corrientes en el «corralito», pero el lunes no irá a dólares porque no pueden comprar más de u$s 100 mil mensuales de acuerdo a las limitaciones que impuso el Banco Central. Los grandes exportadores cumplen con este cupo porque están muy vigilados por la autoridad monetaria. Al depositar en cuentas corrientes el dinero de sus exportaciones, es muy fácil monitorear el destino que le dan.
Antes, los exportadores giraban dólares al exterior por un mecanismo transparente: la exportación de títulos públicos.
El sistema consistía en comprar bonos de la deuda externa argentina a valores de default (18% a 20%) pagándolos con cheques en pesos. Luego estos títulos los vendían en el exterior en dólares vía euroclear y los depositaban en una cuenta de Europa.
El gobierno les dijo a los exportadores que interrumpieran esta práctica ya que iba a liberar en poco tiempo el «corralito».
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