10 de agosto 2005 - 00:00

Lavagna calmó a industriales y les garantizó un dólar alto

Roberto Lavagna y el titular de la UIA, Héctor Méndez, cerraron la cumbre de la Unión Industrial Argentina en donde el tema central fue el tipo de cambio.
Roberto Lavagna y el titular de la UIA, Héctor Méndez, cerraron la cumbre de la Unión Industrial Argentina en donde el tema central fue el tipo de cambio.
Córdoba (enviado especial) - «En el gobierno y en el equipo económico suscribimos la idea de que el tipo de cambio no es la única variable relevante para un crecimiento sostenible en el mediano plazo. Pero al mismo tiempo creemos que un tipo de cambio sobrevaluado sería el peor de los errores que el país podría cometer.» El ministro Roberto Lavagna trajo a esta ciudad el mensaje que su auditorio esperaba escuchar: el gobierno apelará a cuanto medio sea necesario para mantener alta la paridad cambiaria.

No es que hubiera dudas al respecto, pero para los afiliados a la Unión Industrial Argentina (UIA), que colmaban el centro de convenciones del Sheraton Córdoba, la reafirmación lanzada por el ministro fue como música para sus oídos.

Era visible la satisfacción de los participantes del Foro Nacional de la Industria, lo comentaban y seguían haciéndolo público varias horas después de la partida de la comitiva oficial hacia Buenos Aires. Lavagna también explicó la decisión del gobierno de cumplir con todos los pagos con los organismos financieros internacionales (OFI), en la necesidad de «ganar grados de libertad» en la fijación de la política económica, y recordó que «hoy aceptan que no cambiaremos lo esencial de nuestro plan económico y se conforman con cobrar». El ministro dijo, además, que quienes vinculan tipo de cambio alto y salarios deprimidos «son los que viajan a Miami, a Punta del Este, a Nueva York, lugares que no son frecuentados por los trabajadores ni por el grueso de la sociedad argentina».

• Cuestionable

Sin embargo, obvió mencionar que muchos bienes ( durables y no durables) ya tienen valores en dólares muy parecidos (o incluso superiores) a los que se pagaban en los tiempos del «uno a uno» (inmuebles, indumentaria, incluso algunos alimentos), lo que daría lugar a cuestionar al menos ese pasaje de su explicación.

Curiosamente, fue ésta la única porción de su discurso (salvo el final) en que los industriales lo interrumpieron con aplausos. Muestra, casi seguramente,de la honda preocupaciónque vienen manifestandolos empresarios manufactureros ante la avalancha de conflictos gremiales y reclamos salariales. Lavagna pareció rescatar la porción « duhaldista» de su gestión, al decir: « Estamos desde el punto de vista más agudo de la crisis, abril de 2002, en un proceso de expansión productiva. Estando en el cuarto año, hoy más que nunca hace falta un tipo de cambio realista que registre la productividad relativa del país y, sobre todo, el impacto negativo que tuvo la etapa de la sobrevaluación del peso».

A continuación, lo más saliente del discurso de Lavagna:

• El tipo de cambio en sí no basta, pero a su vez sin él no hay programa de crecimiento y desarrollo social sustentable.

• En la etapa 1975/2001, hubo pérdida de protección de la producción y el empleo nacional por la vía de rebajas de aranceles y tablita cambiaria con sobrevaluación entre 1976 y 1981, y la sobrevaluación cambiaria de la convertibilidad.

• Esta es la evidencia incontrastable por la cual hoy, al reabrirse la polémica por el tipo de cambio, nuestra posición es clara.
Sabemos que esta política no les gusta a los inversores en colocaciones financieras ni a los acreedores, ni al FMI, ni a los ortodoxos. Creemos que están equivocados.

• Nuestro interés es crecer ininterrumpidamente dentro de un modelo de capitalismo social con margen para el desarrollo y la movilidad social ascendente.

El tipo de cambio no se fija por decreto. Evitar una tendencia a la revaluación del peso tiene varios requisitos, básicamente cinco: política fiscal, monetaria, reducción de deuda, ingresos y productividad.

Hace falta un superávit fiscal alto para que el Estado sea demandante en el mercado de cambios, y también para que no sea tomador neto de recursos en el mercado financiero, para no competir con el sector privado y provocar la suba de tasas.

• Debe evitarse que la suba de tasas que nos proponen (para no recalentar la economía) lleve a la profecía autocumplida en la que a esa suba le sigue un ingreso de capitales especulativos de corto plazo, que refuerza la revaluación del peso y aumenta los rendimientos en dólares.

Siempre sostuvimos que es esencial para el país reducir la deuda y, al mismo tiempo, ganar grados de libertad. Por eso hemos hecho pagos por u$s 13.000 millones a los organismos (más de la mitad al FMI). Que el Fondo acepte hoy que la Argentina no cambiará lo esencial de su programaeconómico y se conforme con cobrar es un reconocimiento de que no ha sabido, no ha podido o no ha querido apoyar el proceso de recuperación argentino.

• A los que se encuentran en la parte inferior y media de la pirámide de ingresos local, que consumen 100% en el país, lo que les interesa es el poder de compra en moneda local. Esto depende tanto de tener un empleo como de cuánto se percibe en él.

Antes, Héctor Méndez, titular de la UIA, había apoyado de antemano la relación (o la falta de ella) de Economía con el Fondo: «Compartimos la decisión de negociar con firmeza con los organismos internacionales de crédito», y reiteró la conocida postura del sector que representa: «No hay desarrollo sustentable, sin un sector industrial dinámico, capaz de competir en el exterior».

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