28 de julio 2005 - 00:00

Lavagna exigió de la UIA una disculpa: la obtuvo

El almuerzo del ministro Roberto Lavagna en la sede de la Unión Industrial Argentina (UIA) del lunes pasado sigue dando que hablar: un comunicado del Ministerio de Economía conocido ayer critica amargamente la cobertura periodística de ese encuentro. La «nota de prensa» afirma que «la comunicación pública del contenido de dicha reunión fue totalmente incorrecta y contraria en contenido (sic) y tono a la positiva reunión (sic) mantenida». Agrega que «ha sido siempre política de este ministerio la transparencia, así como evitar la posibilidad de la existencia de un discurso en público diferente del privado (doble discurso)».

Termina pontificando que «una democracia eficiente, participativa y transparente necesita de conductas y discursos claros y sin cambios según las circunstancias». Hasta allí el comunicado de Economía, que fue distribuido sin firma ni membrete. Cabe recordar que el ministro suele reconvenir a los periodistas por su estilo y hasta les corrige el uso y la traducción de términos como «waiver». Los pleonasmos del comunicado hacen pensar que se debería revisar con más cuidado lo que sale escrito desde esa cartera.

El origen de tan vitriólica admonición fueron los titulares de dos diarios porteños (ninguno de ellos Ambito Financiero) en los que se proclamaba un supuesto enfrentamiento entre la UIA y Lavagna, que de ningún modo existió, es cierto. Disgustado y colérico, el ministro habría exigido una retractación por parte de la central fabril y la obtuvo: el comunicado del Ministerio fue faxeado junto con copia de la misiva que le remitió a Lavagna el titular de la entidad empresaria, Héctor Méndez, quien a su firma agregó de puño y letra: «Con el mayor afecto y aprecio lo saluda cordialmente».

Sin duda, no estaba previsto que Economía diera a conocer la carta de Méndez, hecho que sorprendió a la dirigencia fabril. «Está todo muy complicado; por un lado, la reunión con Lavagna fue excelente y de mucho trabajo; se trataron todos los temas que nos preocupaban y el ministro expuso sus ideas y lo que él piensa. Después vinieron los malos entendidos, los títulos de los diarios y ahora este comunicado... Esperemos que se calmen las aguas para poder seguir trabajando», dijo a este diario una alta fuente de la UIA.

• Complacencia

En su carta, Méndez afirma que la entidad «se honró con su visita, quedó gratamente complacida con la franqueza y espontaneidad de sus observaciones, su visión del futuro de la economía y su firme defensa de la industria argentina». Hasta ahí, nada fuera de lo protocolar y lo esperable.

El segundo párrafo continúa en el mismo tono, pero luego toma un giro inesperado:
«Compartimos sus preocupaciones por la estabilidad económica y la necesidad que se advierte desde el gobierno de preservarla con medidas coyunturales y negociaciones sectoriales oficialmente entabladas». En otras palabras, la UIA desanda lo dicho el lunes, tras el almuerzo, en boca de Méndez: el dirigente había afirmado que, como empresario, creía que los pactos y los controles de precios no ayudaban a controlarla inflación, pero -agregó«es una potestad del gobierno aplicarlos». Dos días después, se apoyan las « medidas coyunturales y negociaciones sectoriales oficialmente entabladas», léase pactos con productores de pollos, lácteos, etc. fijando valores máximos a sus productos.

En el último párrafo se mata al mensajero:
«Como conversáramos en momentos previos al almuerzo, algunos periodistas necesitan siempre de disensos y conflictos. Por ello lo publicado no refleja la realidad de una reunión amable, cordial y constructiva en la que reinaron la coincidencia, la comprensión, el mutuo entendimiento y el compromiso de seguir trabajando juntos».

S.D.

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