El Ministerio de Economía ayer se enfureció contra el FMI y lo único que consiguió es ayudar a duplicar la tasa implícita del dólar futuro. Cuanto más alta es esta tasa, mayor es el riesgo y, por ende, menor es la confianza. En una reunión con jóvenes economistas, Roberto Lavagna les aseguró que llevará adelante la renegociación de la deuda sin acordar con el organismo. «Las negociaciones pueden pasar para fin de año», amenazó. A última hora, emitió un documento crítico en el que considera que el staff del Fondo «no está preparado» para analizar la situación de la Argentina y cuestionó las reformas estructurales que pide el organismo. En el mercado, el dólar a futuro subió a un ritmo mayor que el valor contado. La tasa que se fija para las operaciones pasó de 3% a 6% anual en cuatro días. El dólar ayer subió a $ 3,06 al contado, pero a fin de año vale $ 3,15. Esa cotización la tenía la posición fin de marzo de 2005 el lunes pasado. Ahora, marzo vale $ 3,20.
«Los problemas con el FMI no van a demorar nuestro plan para salir del default.-En todo caso, si es necesario nos volveremosa sentar a negociar las metas con el organismo recién a fin de año», aseguró Roberto Lavagna ante la mirada entre sorprendida e incrédula de sus interlocutores.
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La frase surgió ayer durante la reunión que mantuvo con jóvenes economistas para discutir con agenda abierta sobre la marcha del plan y la renegociación de la deuda.
El mensaje de cuasi ruptura con el organismo que se dio en esta reunión reservada fue luego confirmado de manera ya oficial a través del documento en el que pone un manto de duda sobre la verdadera capacidad del FMI para abordar la crisis argentina.
La posición de Economía es evitar que la discusión en torno al superávit fiscal futuro genere especulaciones entre los acreedores que haga frenar el proceso de reestructuración. Claro que no contar con el «paraguas» del FMI en medio del proceso también podría ser una táctica muy peligrosa.
En marzo, cuando el Fondo aprobó a regañadientes la segunda revisión de metas, se había planteado la posibilidad de que la oferta para salir del default recién se conozca en setiembre. El objetivo del organismo era hacer coincidir la propuesta con la discusión del superávit para 2005 y 2006. Desde este punto de vista, el planteo es que con un mayor nivel de ahorro fiscal es posible incrementar la propuesta a los acreedores. Si la discusión de la tercera y cuarta revisión de las metas no se efectúa en setiembre, la Argentina tendría el dilema de seguir pagándole los vencimientos al FMI o, por el contrario, entrar en default. No habría que descartar la primera postura, ya que los vencimientos con el organismo hasta fin de año ascienden a unos u$s 1.600 millones. En caso de no destrabarse el visto bueno, el FMI no efectuaría desembolsos hasta fin de año, lo cual elevaría sustancialmente el pago neto de la Argentina con los organismos (ya asciende a casi u$s 8.000 millones desde la devaluación).
El informe que distribuyó anoche Economía dejó en claro que la posición de Lavagna es no mejorar la oferta respecto a lo que ya fue presentado ante la Comisión de Valores de EE.UU. Incluso, en la reunión con economistas también negó de plano esta posibilidad cuando uno de los presentes le planteó la necesidad de incluir algún tipo de mejora. «Resultaría una postura contradictoria tratar de evitar que se utilicen fondos públicos para rescatar a acreedores privados y por el otro presionar para obtener una oferta de generosidad incompatible con el progreso de un país», aseguró. Por otra parte, también observó que el alto grado de aceptación que requeriría la oferta no es conveniente si implica poner en riesgo la capacidad de pago del país. «La única solución posible es llegar a un acuerdo que le permita al sector público del país deudor vivir con sus propios recursos durante un plazo considerable», advierte el informe elaborado por el equipo liderado por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen.
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