7 de agosto 2003 - 00:00

Leche: guerra entre tamberos y usinas

Argentina transita pleno invierno y se reedita un clásico: la «guerra de la leche» resurgió ayer y haría explosión la semana próxima si los tamberos deciden realizar un paro de actividades que consistiría, obviamente, en no vender su producto a las usinas lácteas. La medida surge como respuesta a la baja en el precio de la materia prima que ya rige y, con matices, se generalizó entre todas las empresas, las que se verían impedidas de elaborar productos lácteos o bien deberían importar leche desde Uruguay. Lo cierto es que la medida no generaría desabastecimiento ya que las empresas lácteas cuentan con sobrestock generado por la baja en el consumo interno durante los últimos meses.

El recalentamiento de la puja tamberos-usinas se inició cuando las usinas lácteas anunciaron un recorte en los precios que le pagan al productor a partir de este mes.
La Serenísima, que predomina en la zona pampeana, anunció una baja de 3% para agosto, mientras los recortes de las restantes empresas (por caso, Williner y SanCor, Latte Baggio) varían entre 4/6% para los pagos que deben realizar ahora correspondientes a las entregas de julio, según indicaban los productores que venden a dichas usinas.

Durante una reunión de la Mesa Nacional de Productores Lecheros, que se realizó ayer en la Confederación Rural de Buenos Aires y la Pampa (CARBAP), que conduce Mario Llambías, los tamberos admitieron: «Preferimos hacer un sacrificio y perder la leche por unos días con tal de defender nuestro negocio».

Aunque el precio de la materia prima tambera varía según las zonas, se especula que los valores pasarán en algunas cuencas de $ 0,47/48 a $ 0,45 y en otras de $ 0,52/0,53.

«No podemos saber dónde para la caída de precios porque algunas empresas anunciaron que el porcentaje de caída, de entre 4/6% será mensual. Esta decisión de gestar alguna medida de fuerza es una reacción de la producción frente a explicaciones que no nos satisfacen», decía ante Ámbito Financiero Claudio Ersinger, productor de la provincia de Buenos Aires.

Las deliberaciones de los tamberos fue compartida por representantes de las cinco provincias lecheras: Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y La Pampa.

El panorama es complejo también para las empresas lácteas:

Cayó la producción primaria como consecuencia de la desaparición de tamberos desalentados por los precios y seducidos por la soja, lo que derivó en una menor oferta que incrementó los precios internos.

• Cayeron las exportaciones, y todo el stock lácteo se volcó al consumo interno con la consecuente presión de los valores nuevamente hacia abajo.

Hubo sobreoferta en el mercado interno pese a la baja de la producción primaria y cayeron los precios.

• La reducción del mercado brasileño, que antes implicaba 75% de las exportaciones lácteas y ahora sólo 20%.

• Las exportaciones cayeron 18 por ciento en dólares.

Las industrias se vieron obligadas a vender su producción en el país con significativos cambios en los márgenes.

• Pero el consumo interno cayó de 235 litros por habitante en 1999 y 2000 a 175 litros promedio en los últimos dos años.

Con este escenario, como Agricultura todavía no terció en la relación productores-empresas lácteas, a través de la Mesa Nacional de Política Lechera, los tamberos acudieron a la subsecretaria de Defensa de la Competencia, Patricia Vaca Narvaja, y solicitaron la integración de un
«comité de crisis» para negociar una fórmula que evite la determinación unilateral del precio por parte de las fábricas.

P.VP.

Dejá tu comentario

Te puede interesar