Los precios del petróleo se estabilizaron sobre los 61 dólares el barril, luego del anuncio de un descenso conforme a las previsiones, de las reservas de gas natural estadounidenses, y a la fuerte reducción de los stocks de petróleo la víspera.
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En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de "light sweet crude" para entrega en abril bajó 18 centavos a 61,64 dólares.
El departamento de Energía (DoE) estadounidense anunció el jueves un descenso de 5,89% en los stocks de gas natural, a 45,67 millones de m3, en la semana finalizada el 2 de marzo.
"El nivel actual de las reservas de gas natural está a tono con las expectativas del mercado, debería en consecuencia hacer bajar un poco los precios, en momentos en que el invierno termina", estimó Jason Schenker, analista de Wachovia Securities.
Temperaturas superiores a las normales en la estación se esperan en Estados Unidos del 13 al 21 marzo, según servicios meteorológicos estadounidenses, y deberían contribuir a la reducción de la demanda de productos para calefacción.
El miércoles, los precios del crudo subieron más de un dólar, luego del anuncio de un descenso generalizado de los stocks de petróleo en Estados Unidos.
Los stocks de crudo había bajado 4,8 millones de barriles la semana pasada en Estados Unidos, cuando los analistas esperaban un aumento de 1,8 millón de barriles.
"Aunque los stocks de crudo y de gasolina bajaron (...), se mantienen claramente por encima de su promedio de las últimas cinco semanas", señaló Bart Melek, analista de BMO Capital Markets.
"Pese a las reducciones de producción de la OPEP, los stocks de petróleo probablemente aumenten cuando la estación de alto consumo de combustible para calefacción finalice, factor que mantendrá los precios a un nivel moderado", agregó.
La demanda de petróleo se mantiene muy firme en Estados Unidos, subrayan por otra parte los analistas. Los estadounidenses consumieron 21,7 millones de barriles de productos petroleros diarios en las últimas cuatro semanas. Ello representa un incremento de 6,8% sobre un año, cuando el crecimiento de la demanda anual estadounidense se sitúa habitualmente cerca de 2%.
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