La actividad económica mostró en marzo un rebote significativo tras un inicio de año débil, con una fuerte tracción de los sectores vinculados a bienes transables y energía. El repunte aparece luego de datos negativos en los primeros meses de 2026 y en medio de un contexto de ajuste macroeconómico con una inflación que no cede, lo que abre el interrogante sobre si se trata de un cambio de tendencia o apenas un rebote técnico. En tanto, el dólar se mantiene estable y los analistas miran de reojo las tasas, ¿se sostendrá la tranquilidad cambiaria en mayo?
El repunte se apoyó principalmente en sectores exportadores y vinculados a la energía, favorecidos por el contexto internacional y cierta recomposición de precios relativos. Sin embargo, la recuperación no es homogénea: el consumo interno y varios rubros ligados a servicios aún muestran debilidad, lo que refleja que la economía sigue atravesando un proceso de transición.
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Actividad económica, con señales mixtas
Desde el propio Gobierno reconocen que la actividad tuvo un freno previo. El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que el dato de febrero “dio mal”, aunque sostuvo que la economía venía de niveles elevados y anticipó señales positivas hacia adelante. En esa línea, el oficialismo apuesta a que marzo marque un punto de inflexión.
La inflación no cede: cuánto dará el IPC de abril, según analistas
En paralelo, la dinámica de precios sigue siendo un condicionante central. La inflación de marzo se ubicó en 3,4%, el nivel más alto en un año, consolidando una aceleración que preocupa al mercado. Para abril, las proyecciones anticipan una leve desaceleración —incluso por debajo del 3% en algunos casos—, aunque con un piso todavía elevado que dificulta una baja sostenida.
El índice de precios (IPC) de abril ya se ubica por debajo de ese nivel clave. Sin embargo, el dato de abril podría estar más cerca del 3% que del 2%, pese a que la carne se mantuvo casi sin variaciones durante el mes y los estacionales -frutas y verduras- registraron bajas, según distintas mediciones privadas. “Todos los shocks que tenías estos meses estarían calmados y queda la inflación inercial en torno al 2,5%/2,7%”, explicó a Ámbito Gonzalo Carrera, economista de Equilibra. A largo plazo, los analistas estiman una inflación anual en torno al 30%, muy por encima de las metas oficiales.
Pese a ello, desde EcoGo señalaron que quedó un arrastre de 10,4% en abril, dado que al momento del congelamiento el aumento del petróleo aún no se había trasladado plenamente a los combustibles. En ese sentido, Argentina acumuló una suba del 23,8% en el precio de las naftas desde el inicio del conflicto.
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¿La inflación cortará la racha de subas en abril?
Ámbito
Por su parte, desde PxQ proyectan un IPC en el rango de 2,7% a 2,8%. “Esta dinámica respondió en gran medida al comportamiento de Transporte, Restaurantes y hoteles, Alimentos y bebidas, y Vivienda, que explicaron en conjunto el 60% de la variación total”, destacaron desde la consultora que dirige Emmanuel Álvarez Agis.
Entre los principales impulsores del mes, señalaron combustibles, gastronomía, cigarrillos y medicina prepaga. En contrapartida, se registraron bajas en productos como el tomate, así como en rubros estacionales como frutas y paquetes turísticos.
Qué se espera para el dólar y las tasas en mayo
El frente cambiario agrega otra fuente de incertidumbre. Si bien el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable en abril (con promedios en torno a los $1.420 según estimaciones del mercado), en las últimas semanas mostró cierta volatilidad y presión alcista. De hecho, el dólar oficial llegó a ubicarse por encima de los $1.400 y registró subas recientes, lo que alimenta expectativas de mayor corrección en mayo.
Diferentes analistas del mercado empiezan a ver que "colocarse en pesos empieza a tener mayor riesgo". "Las tasas están bajas y el dólar se percibe que está barato", asegura Martín Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases, en diálogo con Ámbito. Y añade: "Si a eso le sumás que el dólar tiene mucho recorrido hasta el techo de la banda, es lógico que se cierren operaciones que ya hicieron ganar mucha plata y ahora esperen a ver qué pasa".
En línea con el análisis de Sarano, el economista Federico Glustein subraya que el desarme de posiciones de carry trade es un hecho, debido a la posición de que el dólar está atrasado (o el peso apreciado). Pese a ello, mayo es un mes de alto nivel de oferta de divisas por la cosecha, aunque también destacaron el ingreso por parte de la minería y combustible, así como los ingresos por colocaciones de ON y algo del RIGI.
Gracias a esa afluencia de divisas, por más que las tasas reales se mantengan negativas el escenario será de calma cambiaria, según Andrés Reschini de F2 Soluciones Financieras. Si bien el especialista también observa que hay una mayor dolarización de carteras, "un FX más cerca de $1.500 puede ser posible y ello no significaría tensión ni mucho menos", afirma.
El último relevamiento de expectativas del mercado realizado durante marzo ubicaba al dólar oficial mayorista en $1.449 para la venta durante mayo, Glustein coincide que en el quinto mes del año se ubicará por debajo de los $1.500, con "el BCRA comprando el excedente para estabilizar, aunque esto genere cierto desarme de posiciones en pesos y se traslade a dólares".
"Lo único que por ahí puede llegar a incrementar la demanda estaría dado por el comienzo de pago de dividendos al exterior por ejercicios comerciales finalizados en diciembre pasado", enfatiza el operador Gustavo Quintana. Ante ese escenario, "salvo algo imprevisto, no me parece que haya cambios significativos", dice con firmeza.
En una mirada un poco más a largo plazo, Reschini destaca que "en la segunda mitad del año tendríamos que ir hacia tasas, como mínimo neutrales, y dónde se ubiquen dependerá de las expectativas de inflación, en gran medida".
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