San Pablo (Reuters, ANSA, ASN) - Los precios al consumidor en San Pablo, la ciudad más rica y verdadero termómetro de la economía de Brasil, subieron 0,92% en junio impulsados por el aumento de los combustibles, tras un alza de 0,57% en mayo, dijo ayer la Fundación Instituto de Investigaciones Económicas (FIPE).
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El resultado fue el más alto desde febrero de 2003 y superó el pronóstico de la propia FIPE de 0,8%.
La compañía estatal de petróleo Petrobras subió el mes pasado los precios de sus naftas y del diésel por primera vez desde fines de 2002, en línea con los aumentos de los precios internacionales del crudo. Esto impulsó los costos del transporte 2,09%, según los datos de FIPE. Los previos de las vestimentas y de los alimentos también empujaron al alza la inflación.
Las expectativas de una inflación más alta llevaron al Comité de Política Monetaria del Banco Central de Brasil en su última reunión a ser cauto y a mantener sin cambios, por segundo mes consecutivo, su tasa de interés básica (Selic) en 16%.
La confirmación de una aceleración de la inflación (aún dentro de las metas del gobierno) llevó al mercado moderar sus previsiones de baja de la Selic. Según la encuesta semanal del Banco Central entre 100 instituciones y economistas, la previsión anual de inflación en Brasil para este año pasó de 6,96% a 7%. Paralelamente, se espera ahora que la Selic baje para fin de año a 15,3%, cuando hace una semana se especulaba con que llegara a 15%.
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