Cuando los bancos centrales de todo el mundo inyectan liquidez para aliviar la falta de financiamiento, el Banco Central decidió hacer lo propio en la Argentina. Aunque no cuenta, claro, con los mismos recursos, ayer decidió liberar u$s 1.000 millones que poseen los bancos en depósitos en dólares para que puedan prestarlos. Busca, de ese modo, que las exportadoras puedan acceder a financiamiento barato en el mercado local, en momentos en que el internacional está totalmente cerrado. Es una forma de combatir el atraso cambiario en el que quedó inmerso el país por las fuertes devaluaciones que hubo en las monedas de todo el mundo (especialmente, las emergentes) respecto del dólar. Dejar que la cotización se escape aquí resultaría mucho más peligroso.
El Banco Central decidió aliviar exigencias técnicas a los bancos para que faciliten más financiamiento al comercio exterior. Esta medida y un nuevo mecanismo para que las entidades puedan hacerse de liquidez con mayor facilidad, apuntan a mejorar los síntomas que la crisis financiera internacional está provocando de manera incipiente en la Argentina.
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El directorio de la institución que preside Martín Redrado decidió ayer disminuir el porcentaje que los bancos deben mantener inmovilizados de sus cuentas en dólares. Esta reducción del coeficiente de efectivo mínimo implica la liberación de 1.000 millones de dólares, que quedarían disponibles para el financiamiento del comercio exterior.
La medida entra en vigencia a partir del 1 de noviembre y procura que las empresas puedan conseguir financiamiento en dólares. Se mantienen las restricciones que están vigentes desde 2002, por las que sólo se puede prestar en dólares a compañías que exportan o a proveedoras de empresas vinculadas a comercio exterior.
El nivel de depósitos en moneda extranjera viene creciendo más rápido que las colocaciones en moneda local. El stock supera levemente los u$s 8.100 millones, con un crecimiento interanual de 26%. De ese total, según detalló ayer el BCRA, u$s 3.000 millones corresponden a cuentas a la vista (cajas de ahorro y cuenta corriente) y poco más de u$s 5.100 millones están a plazo fijo. Con la disposición del BCRA, una masa mayor de estos fondos irá al mercado crediticio.
Esta facilidad llega en momentos que las empresas tienen graves problemas para acceder a fondos frescos, tanto en el mercado local como en el exterior. La crisis financiera internacional provocó que hasta los bancos corresponsales disminuyeran notablemente las líneas que habilitan para este tipo de transacciones.
La otra medida de la autoridad monetaria procura darle más liquidez a las entidades, como respuesta a la importante suba de tasas de los últimos días. Para ello creó las opciones de venta (o «put», en la jerga financiera) para los tenedores de Letras y Notas del Banco Central, es decir las entidades financieras. Es una acción complementaria al establecimiento de la rueda para la recompra automática de dichos títulos por parte del BCRA.
El Central dispondrá la realización de licitaciones de tales contratos, a las que podrán concurrir los bancos que mantengan en cartera estos títulos. «La medida tiene el objetivo de incrementar, por una vía que se suma a las ya existentes, el carácter de reserva de liquidez que tienen las Lebac y Nobac, permitiendo que las entidades que así lo deseen acoten el costo al cual van a acceder a los recursos líquidos que las letras proveen», señaló el BCRA en un comunicado.
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