Paradójicamente, el plan oficial del dólar alto se complica cuando tiene éxito: es que al momento de ingresar al país los dólares de exportaciones, como pasará ahora con los de la cosecha, el tipo de cambio tiene fuerte presión a la baja. Casi podría decirse que al gobierno en este sentido le convendría que haya fuga de divisas del país. Quizá por eso el Banco Central dispuso ayer que dará más plazo a empresas y bancos para que ingresen dólares. Es como un pedido para que no lo hagan, por lo menos ahora. En todo el mundo está cayendo la cotización del dólar, pero aquí, para el gobierno, es símbolo de una probable recesión. Basta con ver la performance del resto de los países para comprobar que eso es sólo un mito. Ayer se aceleró el ingreso de divisas de los exportadores y llegan a u$s 50 millones diarios. Por lo menos, lo destacable es que se eliminen los controles de cambios existentes desde la crisis de 2001. Pero hay muchos aún vigentes, como los topes mensuales a la compra y la transferencia de divisas al exterior, que podrían y deberían seguir igual camino.
Ante el renovado ingreso de dólares y la presión bajista que genera sobre el tipo de cambio, el Banco Central decidió adoptar nuevas medidas para tratar de aliviar esta tendencia. El directorio de la institución les permitió ayer a bancos y empresas que coloquen deuda o reciban préstamos del exterior que estiren el plazo para ingresar esas divisas de 90 días a un año.
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De esta manera, el titular del BCRA, Martín Redrado, busca aliviar la tendencia a la baja que mostrará el dólar en las próximas semanas. Ocurre que ya desde mediados de la semana pasada aumentó de u$s 20 a 50 millones diarios la liquidación de los exportadores agropecuarios por el producido de la cosecha gruesa. El año pasado a esta misma altura, la cotización de la divisa había pasado de $ 3,11 a $ 3,06 para recuperarse recién a fin de mayo. No se descarta que ahora el Central permita una variación similar, pero que no perfore el piso del año pasado.
El dólar mayorista cerró ayer en 3,10 pesos y en las casas de cambio se ubica en 3,12 pesos. Sólo las compras diarias del Central, que promedian los 50 millones de dólares diarios, evitan por ahora una caída de la cotización. Además, hay ayuda del Banco Nación, pero con cuentagotas: por semana está comprando entre 25 dólares y 35 millones de dólares con dinero proveniente del superávit fiscal.
El único objetivo de estas participaciones es colaborar para que no caiga el tipo de cambio, en consonancia con la política que establece la Casa Rosada. La idea es que el tipo de cambio no caiga demasiado para evitar perder competitividad. Claro que esto se consigue a medias, ya que si bien el tipo de cambio nominal continúa elevado, la inflación aumenta los costos de las empresas.
Posibilidad
En el menú de medidas que estudia el Central también figura la posibilidad de permitirles a los bancos un aumento de la participación de divisas en su posición general de cambios. De esta manera, podrían tener más activos en dólares, aunque hasta el momento las entidades prefieren mantener la mayor parte en moneda local. En cambio, altasautoridades del Central descartaron que los exportadores también sean autorizados a mantener de manera permanente las divisas en el exterior.
El BCRA explicó que el plazo vigente hasta ahora para ingresar divisas provenientes de un financiamiento en el exterior era de 30 o 90 días, según si el monto fuera inferior o superior a los u$s 50 millones. En ambos casos fue extendido a un año, independientemente de la financiación obtenida. La decisión se adoptó a través de la Comunicación «A» 4.643. El Central aclaró luego que la decisión se adoptó para «promover la inversión», señalando que la flexibilidad en el manejo de los pasivos «permitirá una mejor posición financiera de las empresas, lo cual facilitará el desarrollo de nuevas inversiones». Redrado tuvo que multiplicar esfuerzos en estos primeros tres meses del año para sostener al dólar, aunque en el gobierno aseguran que el objetivo es, en realidad, acumular reservas internacionales para preparar al país ante posibles shocks externos. Entre enero, febrero y la primera semana de marzo, ya compró u$s 2.590 millones, 40% más que en el mismo período de 2006 y se estima que la tendencia continuará hasta fin de año.
No sólo entran más divisas de exportadores, sino que, además, ingresan más fondos financieros que buscan oportunidades aquí para conseguir mayor renta. Y a esto se suman las colocaciones del sector privado en el exterior para conseguir financiamiento en dólares a menores tasas. Justamente, varias empresas y bancos tienen en la agenda nuevas emisiones de deuda una vez que los mercados terminen de estabilizarse. Estas colocaciones implican el ingreso de mayor cantidad de dólares al país, un efecto que ahora el Central busca minimizar.
En las últimas semanas, el dólar presentauna tendencia bajista prácticamente contra todas las monedas del mundo, tanto de países desarrollados (como el euro, la libra y, parcialmente, el yen) como de emergentes (la suba del real es el caso más típico). La perspectiva de una reducción de tasas en los Estados Unidos es lo que debilita la moneda, mientras que en el resto del mundo se acelera en proceso de ingreso de capitales, ya sea financieros o para invertir a largo plazo.
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