El flamante nuevo presidente de la Reserva Federal de EEUU, Kevin Warsh, inicia su gestión este viernes con un gran desafío por delante: ante un escenario económico adverso, deberá lograr una “sintonía fina” con Donald Trump, y sus pretensiones de que el banco central norteamericano baje rápidamente las tasas, a la vez que deberá ganar peso político propio y convencer a los miembros de la Fed -y también al mercado- de que no se trata de un “alfil” del mandatario republicano dentro del organismo.
“La macro le va a marcar la cancha a Warsh desde el primer día”, destacó el economista de Portfolio Personal Inversiones (PPI) a Ámbito. Sobre este punto, remarcó la solidez del mercado laboral y la fuerte aceleración de la inflación norteamericana producto de la guerra en Medio Oriente, que se ubicó muy por encima de la meta del 2% interanual fijada por el organismo.
De hecho, el mercado otorga una mayor probabilidad a una nueva suba de tasas. Según el FedWatch de CME, para la reunión del 9 de diciembre hay un 32% de probabilidades de un incremento de 0,25 puntos en la tasa de referencia.
A eso le agregó el factor institucional. “Warsh hereda un Comité dividido. Recordemos que en la reunión del 29 de abril la votación fue 8 a 4, la mayor disidencia desde 1992”, explicó. “Es decir, incluso si Warsh quisiera ser más dovish, le costaría conseguir los votos”, enfatizó.
A pesar de eso, Cordeviola deslizó la posibilidad de que este contexto pueda ser aprovechado por el sucesor de Jerome Powell. “Llegar con una macro que exige mantener tasas, e incluso eventualmente endurecer el tono, le da a Warsh la oportunidad de marcar independencia desde el día uno frente a las presiones de Trump”, opinó.
“Si el escenario fuese al revés y la macro le pidiese ser más ‘dovish’, cualquier recorte, por más fundamentado que estuviera, habría quedado bajo la sospecha de estar respondiendo a la Casa Blanca”, comparó.
Kevin Warsh
Warsh se mostró muy crítico durante los últimos meses respecto a la gestión de Powell.
Un Warsh más “político”
El analista de mercados internacionales de AdCap Grupo Financiero, Jorge Ángel Harker, opinó ante este medio que espera ver a un Warsh “más pragmático” dentro del banco central norteamericano. “Si Estados Unidos tiene fortaleza institucional, este es el momento de verlo”, enfatizó.
Desde su perspectiva, si el presidente de la Fed intenta convencer al resto del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de bajar las tasas, “lo que va a terminar generando es una ruptura dentro de la Fed, y que se vuelva una lucha política y económica que pueda dañar todo su mandato”.
Por su parte, el analista de Pepperstone, Felipe Barragán, sostuvo ante este medio que Warsh “intentará moverse en una línea mucho más sofisticada que simplemente transformarse en el ‘candidato de Trump dentro de la Fed’”.
De hecho, destacó que “su principal desafío será precisamente evitar que el mercado lo perciba como un ejecutor político de recortes agresivos, porque eso dañaría rápidamente la credibilidad institucional de la autoridad monetaria”.
Por ese motivo, consideró que será un Warsh “mucho más gradual y político de lo que algunos esperan”, por lo que estimó “poco probable verlo disintiendo abiertamente contra su propio comité, porque eso sería interpretado como una señal de fracaso de liderazgo”.
La distancia respecto a Trump
Para Barragán, Warsh “intentará mover lentamente el centro de gravedad del debate hacia una Fed menos dependiente del balance, más flexible en la interpretación inflacionaria y abierta a recortes tácticos, pero evitando validar públicamente la presión política directa de Trump”.
Y profundizó: “Probablemente implique una estrategia comunicacional muy cuidadosa: acercarse parcialmente al diagnóstico de Trump -que las tasas están demasiado altas- pero distanciarse de la velocidad y agresividad de los recortes que exige la Casa Blanca”.
En tanto, Cordeviola mencionó que la posibilidad de que el “período de gracia” hasta que Trump empiece a cuestionar a Warsh por no bajar la tasa “puede ser corto” si las tasas se mantienen en los niveles actuales, aunque reconoció que “es muy difícil descifrar el accionar de Trump”.
Y comparó su caso con el de Jerome Powell durante la primera presidencia republicana: “Lo nombró en noviembre de 2017 y ya para julio de 2018 lo estaba criticando sutilmente. Luego empezó a cruzarlo por Twitter abiertamente en agosto de 2019”.