En general, llega la hora de las verdades en esferas mucho más delicadas que la Bolsa, pero da la casualidad que -lejos de mantenerse expectante y con pasos laterales- se organizó un decidido movimiento previo al acto electoral. Nutrido de los argumentos que suelen estar a la mano, la realidad de los que se tejieron públicamente, deberán ahora ser refrendados. Sin embargo, como se deduce de todo mercado que reacciona con apasionamiento detrás de una gran noticia, la primera rueda, acaso algunas más, deben poseer el valor relativo que le dan los impulsos. Después, cuando aparece la decantación, recién se podrá observar si los objetivos del movimiento se dieron por satisfechos, o si la trama anterior se deshizo con lo posterior.
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Por de pronto, conviene recordar -antes del viaje al recinto de hoy- qué es lo que vino sucediendo en la semana previa y que reportó en el sentido de las diferencias.
Nuestro recinto fue otra vez gran dominador de cuanta Bolsa habitual cotejada, se quiera mirar. En la semana ganó casi 11%, mientras el Bovespa caía 2,5% y el Dow se arrastraba con 0,4% de merma. El jueves, con intensa toma de utilidades, el ortodoxo encogerse de los negocios habilitó a otra reacción del viernes. Se cerró con plaza alcista, con Merval en los notables «665» puntos, agregando 2,2% en las líderes: y, con un volumen de $ 34 millones nada más, que retrotrajo el ritmo a niveles de «Semana Santa». Ahorrando energías y sin pretender poner demasiada pólvora en la tendencia. Hasta ahí, sumamente correcto, manejo profesional del mercado. Hoy, puede pasarse a la línea nacional. Veremos.
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