Llega O'Neill: espera Lavagna poder cerrar acuerdo este mes
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La expectativa de los funcionarios argentinos es llegar a un acuerdo «de mínima» con el Fondo antes de fin de agosto. Lavagna busca conseguir una postergación de los vencimientos de la deuda con organismos hasta fines de 2003. En setiembre, sin ir más lejos, vencen u$s 2.800 millones.
Su último destino en esta primera visita del secretario del Tesoro estadounidense a América latina es la Argentina, donde permanecerá por un corto lapso de 27 horas (el miércoles a las 19.15 emprenderá el regreso).
O'Neill reiteró que el propósito de su visita a la Argentina es comprobar «los progresos del gobierno en la implementación de un programa económico sustentable».
Pero no todo será encuentros con altos funcionarios. O'Neill también tiene previstas visitas a hospitales (como el Eva Perón, de Merlo) y distintas reuniones con organizaciones no gubernamentales. Incluso, se encontraría con Nito Artaza, que está al frente de Ahorristas Bancarios Argentinos Estafados.
«Quiero tener un mejor entendimiento de la economía real, las cuestiones sociales y la sociedad civil».
La opinión del Tesoro estadounidense es clave para conseguir el acuerdo con el FMI, que el organismo viene dilatando hace varios meses. Justamente, desde los Estados Unidos se mantuvo la posición más dura para obligar a la Argentina a dar todas las garantías de que está en condiciones de alcanzar un programa «sostenible».
Antes de su viaje, O'Neill desestimó que su visita al país tuviera como fin acelerar un acuerdo financiero. Pero la expectativa es distinta y el gobierno espera mostrar que la economía tras siete meses de devaluación comienza a encaminarse.
Tanto Duhalde como Lavagna insistirán en que es un elemento fundamental el acuerdo con el FMI para conseguir un despegue económico.
En cuanto a los deberes locales, mostrarán que el aumento del tipo de cambio se frenó hace casi dos meses, al igual que la inflación. También que la situación fiscal está controlada y que el país se encamina a un superávit de las cuentas públicas.
En cambio, una cuestión central de preocupación se vincula con la salida de depósitos del sistema financiero por culpa de los amparos judiciales.
O'Neill, de 66 años, mantiene -al igual que varios miembros del gabinete-una vieja relación con la administración Bush, a tal punto que es buen amigo del ex presidente George Bush padre.




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