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4 de agosto 2008 - 00:00

Llegó Lula, ayuda a la brasileña para Cristina

1) Debut de Néstor como esposo presidencial. 2) No está contento con el brasileño, pero igual asistió. 3) Lula respondió a un pedido de ayuda política y económica que se formuló en tiempos de Alberto Fernández, en el apogeo de la perdida batalla con el campo. La democracia es lo primero. A él también le vendieron que había peligro destituyente. 4) Se prometerán créditos a la brasileña (copia de los italianos) por unos 600 millones de dólares; es decir, financiación del BNDES a empresas de ese país que operan en la Argentina. Más, hasta se aspira a crear un BNDES propio -allá hasta aportan los trabajadorescuando no se supo administrar un BANADE. 5) Llegaron tantos empresarios (264) que, tal vez, alguno invierta en la compra de compañías locales para continuar la tendencia iniciada hace unos 5 años, cuando el tipo de cambio les comenzó a facilitar la operación. Más fácil luego, cuando se convirtieron en investment grade (un imposible para la Argentina) y logran cualquier tipo de crédito a tasas más bajas. Otra ayuda a la brasileña, entonces, quedarse con Pérez Companc, Quilmes, Loma Negra, Quickfood, Swift, Alpargatas, Aceros Bragado, Acindar. Ellos también nacionalizan, pero en otros países. 6) Habrá quizás anuncios sobre aviones Embraer para Aerolíneas Argentinas ( ventas a cumplirse en la próxima década, por lo menos), se habla de qué tipo de aparatos se compran para la nueva empresa cuando no se sabe qué tipo de empresa se quiere. Es cierto: la Argentina necesita ayuda.

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Lula da Silva, Néstor Kirchner y Cristina anoche, en la Embajada de Brasil. A esa hora ya empezaban a negociar.
Luiz Inácio Lula da Silva está protagonizando su viaje más importante a la Argentina. Desde las 20 de ayer, en la sede de la embajada de su país, discutió con Cristina de Kirchner el futuro de la relación económica bilateral, del Mercosur y la definición de los próximos socios comerciales del bloque sudamericano. Es posible que durante las menos de 24 horas que Lula da Silva esté en el país se defina la relación política y económica que la Argentina y Brasil mantendrán en los próximos tres años.

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Entre otros temas, anoche, en la cena que compartieron Lula, Cristina y Néstor Kirchner junto con otros funcionarios y empresarios de los dos países, se discutió la relación industrial que mantendrán ambos Estados, la conveniencia de retomar las conversaciones para negociar un acuerdo de apertura con la Unión Europea y la creación definitiva de una suerte de BNDES o banco de desarrollo argentino. Los dos primeros temas fueron puestos en la agenda por Lula, mientras el último, por los Kirchner.

Lula llegó ayer a las 19.15 al sector militar de Aeroparque. Lo recibió el canciller, Jorge Taiana, e inmediatamente fue conducido a la sede de la embajada en la calle Cerrito. A las 21 llegaron al lugar Cristina y Néstor Kirchner y varios ministros y empresarios locales especialmente invitados.

La agenda del brasileño continuará hoy con un «café da manhá» en la sede de la embajada con los empresarios de su país, y a las 10 hablará, junto con Cristina de Kirchner, en la apertura del encuentro empresarial en el hotel Sheraton. A las 11, los dos presidentes se encontrarán en la Casa de Gobierno para un encuentro privado y a las 13 almorzarán en el Palacio San Martín junto con unos 400 invitados. Para las 17, Lula quiere dejar Buenos Aires, con lo que la reunión con el bolivariano Hugo Chávez debería acelerarse para las 15.

Más allá de lo que suceda y se hable en el seminario del Sheraton, el temario que discuten en estas horas los gobiernos de la Argentina y Brasil es el siguiente.   

  • Política industrial. Luiz Inácio Lula da Silva hizo que el titular de la FIESP, Paulo Skaf, esté presente no sólo en el seminario como orador, sino en la cena y en un encuentro privado que quiere que Cristina de Kirchner mantenga con este empresario. Se trata del representante del sector manufacturero de San Pablo, el conglomerado privado más importante de América latina, y que, según los brasileños, tiene un rosario de quejas contra la Argentina y la marcha de su política industrial. Skaf la considera poco competitiva y reclama una mayor apertura comercial para que las empresas paulistas puedan pensar más allá del Mercosur. Entre otras cosas, Skaf asegura que no es necesario un dólar alto para competir y que la Argentina tiene que pensar más en la seguridad jurídica para atraer inversiones extranjeras, incluyendo las de su país.   

  • Unión Europea. Brasil impulsó en la última y fallida ronda de negociaciones de Doha una propuesta de apertura similar a lo que proponían Estados Unidos, Japón y la UE. Fracasado ese intento, por la oposición de la Argentina y Venezuela, Lula quiere retomar las conversaciones con el bloque europeo, suspendidas desde 2006 a la espera de la definición de Doha. El presidente brasileño quiere saber si Cristina de Kirchner está dispuesta a reabrir las negociaciones con la UE y cuál es la verdadera propuesta que el Mercosur puede darles a los europeos. Se asegura desde Brasilia que en la misma instancia se encuentra el español José Luis Rodríguez Zapatero en la UE.   

  • BNDES. Con Lula da Silva llegó a Buenos Aires la plana mayor de la conducción del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), a pedido de Cristina de Kirchner, que quiere lanzar en las próximas semanas un BNDES local sobre la base del Banco Internacional de Comercio Exterior (BICE) que maneja el ex ministro de Economía Miguel Peirano. La intención es repetir el esquema brasileño en la Argentina. Sin embargo, hay una especie de contradicción de ideas. El BNDES es financiado en la mayor parte de los fondos con el aporte de 0,3% de los salarios de trabajadores en relación de dependencia y autónomos, y la mayoría de los créditos van dirigidos a las grandes empresas brasileñas. De hecho, la última línea (u$s 2.200 millones) anunciada por la entidad la semana pasada se basa en créditos a una tasa subsidiada anual de 7% en reales (la inflación para este año se calcula en 6,5%), destinada a empresas agroindustriales alimentarias para que exporten a países desarrollados, que aprovecharía en su mayor parte la multinacional Sadia. Se trata, además, de una parte del plan por u$s 20.000 millones en créditos subsidiados.
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