Lluvias por encima de las marcas normales durante la primavera, motivadas por otro fenómeno de El Niño, que también complicará durante el otoño del año próximo podrían afectar la presente campaña agrícola 2002/2003.
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A los problemas de caída de inversión que podrían perjudicar el volumen final de la cosecha se suma ahora la previsión de una mayor humedad para todo el ciclo agrícola, que aunque los técnicos evitan alarmar bien podrían afectar los rendimientos y la recaudación del campo.
Las zonas afectadas por el fenómeno climático de El Niño serán la región pampeana central y la Cuenca del Salado bonaerense, la Mesopotamia y el nordeste argentino, que ya padecen desde hace 30 años lo que especialistas llaman «fase climática húmeda», según admitió ayer César Rebella, director del Instituto de Clima y Agua del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Las inundaciones que generaron problemas en la cosecha pasada -que aún se está vendiendo en el país con fuerte retención de los productores-, inquieta a técnicos y empresarios rurales que ya encaran la campaña fina con el trigo como principal grano. Precisamente, los problemas climáticos ya afectaron la siembra de trigo este año y las lluvias comienzan a perjudicar la siembra de girasol.
•Complicante
De hecho, el informe semanal sobre evolución de la campaña de la Secretaría de Agricultura de la Nación reconoce que «las precipitaciones de la última semana de agosto, sumadas a las de la anterior complican la situación en las delegaciones Bolívar y Salliqueló, comprometiendo el área disponible para la siembra del girasol».
Si bien se reconocen buenas perspectivas de aumento de área de la oleaginosa la implantación «se ve comprometida por la escasez de semilla y falta de financiamiento para los insumos» en varias zonas del país. También en Chaco, la siembra se encuentra paralizada aunque, en este caso por sequía: «Se estima que de no producirse las lluvias necesarias la perspectiva de siembra podría tornarse desfavorable en el corto y mediano plazo», dice el informe oficial. El encharcamiento de campos en algunas zonas, el lavado de cultivo en otras y un agravamiento de inundación en áreas hoy ya deprimidas por el exceso de agua constituyen las perspectivas de mediano plazo, con epicentro en la Pampa Húmeda, donde se concentra precisamente la mayor parte de la producción agrícola y ganadera del país.
La presencia del fenómeno climático obligó a los investigadores del INTA a repensar los actuales sistemas productivos, especialmente para las zonas afectadas por el mismo fenómeno durante el período '97/'98. «Lo importante es que el productor piense en cómo asegurar la producción, aprovechando toda la tecnología disponible, en lugar de pensar en cómo mejorarla», indicó el coordinador del Programa Pampa Húmeda, Oscar García.
De hecho, el especialista propuso que los productores del norte y centro bonaerense implanten cultivos que tengan un alto consumo de agua, para minimizar los efectos de las inundaciones que afectarían la región a partir de mediados de este mes.
Para los productores que se encuentran en zonas afectadas por el exceso hídrico de arrastre, el INTA aconseja poner en práctica «el sistema de cría y recría de hacienda acompañado por un stock de cebada forrajera o la introducción de otras producciones de alternativa».
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