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• Hay expertos que recomiendan una posición intermedia: tener en carte-ra títulos posdefault como los BODEN, los que, si la Argentina hace un pago en efectivo a los acreedores y logra una alta aceptación de su propuesta, pueden llegar a tener una ganancia de 20% en su paridad. «Se ganaría menos obviamente con los BODEN que con los títulos que hoy están en default, pero si el acuerdo con los acreedores se demo-ra, en el ínterin los BODEN siguen pagando cupones de interés y amortización. Claramente ello no sucedería con los Global que hoy están en default y de hecho son menos líquidos», señaló un importante operador.
• Volviendo a la negociación con los acreedores, los operadores coinciden en que un pago en efectivo este año es la única herramienta disponible en el gobierno para lograr que la oferta sea aceptada. ¿De cuánto se debería estar hablando? Se estima que de u$s 3.000 millones. Roberto Lavagna ya acumuló, como reflejara este diario el jueves último, casi u$s 1.200 millones en una cuenta en el Banco Nación. En el segundo semestre podría incorporar u$s 1.000 millones más. Y esto sin contar aportes del Banco Central que tiene u$s 17.700 millones de reservas. Banqueros que asesoran en el default dejan trascender que el equipo económico -Roberto Lavagna, Guillermo Nielsen y Sebastián Palla-son proclives a cerrar rápido un acuerdo con acreedores con ese pago en efectivo que solicitan. La duda es obviamente Kirchner y, eventualmente, cuál será el artilugio financiero para disfrazar ese pago y que no quede en evidencia que el gobierno cedió ante la presión de bonistas.


